¿Y si mi hijo(a) fuera trabajador(a) sexual?
Hay personas que defienden que el trabajo sexual merece respeto y derechos, pero cuando imaginan que quien lo ejerce es su hijo(a) o un ser querido, pueden aparecer emociones como el miedo, culpa, enojo o vergüenza. Incluso, una actividad que podría considerarse un trabajo puede adquirir una connotación completamente