Si echamos la mirada hacia atrás, nos daremos cuenta de que los servicios tradicionales del mercado sexual se basaban en la compañía o en el coito. Sin embargo, con el paso de los años, este se ha ido diversificando, ampliando las prácticas e incluso la modalidad: callejera, híbrida y online.
De esta manera, en la actualidad conviven múltiples tipos de servicios eróticos, desde encuentros casuales hasta experiencias más completas, incluyendo coito o incluso otras basadas en el relax y el cuidado íntimo, con un enfoque no siempre puramente sexual. Y es aquí, en este ecosistema tan diverso, donde el masaje erótico ocupa un lugar que no pasa desapercibido, pues ha conseguido ocupar la pole position dentro del catálogo, llegándose a consolidar en mercados como el de Perú.
El masaje erótico como experiencia sensual
El masaje para caballeros se presenta como un servicio que combina sensualidad, contacto consciente y experiencia guiada. No es un concepto único ni técnico, sino una categoría comercial flexible que se mueve entre el bienestar y el erotismo.
Bajo esta etiqueta aparecen diferentes prácticas, como el masaje cuerpo a cuerpo, donde el contacto integral y piel con piel es el atractivo de la experiencia; el masaje sensual, con una carga sugerente pero menos explícita; o el masaje tántrico, que ofrece una experiencia más espiritual, basada en la conexión con la propia sexualidad.
Si nos centramos en técnicas, encontramos denominaciones como “nuru” y “lingam”, que hacen uso de geles y se focalizan en los genitales, respectivamente, o el famoso masaje con final feliz, cuyo objetivo es alcanzar el clímax.
Esta variedad ha provocado que muchas acompañantes y prostitutas se especialicen en una o varias técnicas, ampliando así su cartera de servicios y clientes. Y no es de extrañar que, en los últimos años, haya aparecido el perfil de la kinesióloga, un indicativo de especialización y de posicionamiento dentro de un mercado muy competitivo.
Así pues, este servicio no se limita a ser un servicio complementario aislado, sino que ofrece una experiencia que puede adaptarse a distintos niveles, convirtiéndose en un puente entre el bienestar y el trabajo sexual directo, ampliando el espectro de público potencial.
Los masajes dentro del mercado, en datos
La consolidación de este servicio en Perú es tal que, tal y como muestran los datos de SimpleEscort, alrededor de 3.000 anunciantes, con un volumen aproximado de 10.000 anuncios publicados y un 46% rechazados, incluyen este servicio.
Concretamente, casi el 40% de los anuncios publicados en la plataforma incluyen masajes para caballeros dentro de su catálogo de servicios. Un porcentaje que revela que no se trata de una práctica secundaria, sino de una categoría consolidada dentro del mercado online. Además, en términos comerciales, esta cifra sitúa a las masajistas y su especialización como uno de los pilares más importantes de la oferta.
El peso del tántrico: una práctica diferenciada
Asimismo, dentro de esta categoría, el 29,5 % de los avisos promociona masajes tantra, una experiencia guiada que incorpora bienestar y la conexión con la propia sexualidad a través de la espiritualidad.
La presencia significativa de esta categoría sugiere una tendencia hacia la sofisticación del lenguaje comercial. Es decir, más allá de la sexualidad directa, este tipo de práctica se posiciona como una experiencia sensorial guiada, lo que permite construir una narrativa diferente.
Del servicio puntual a la experiencia estructurada y completa
Como se corrobora en este análisis, el crecimiento del servicio de masajes para caballeros dentro del mercado erótico, y en especial en el digital en Perú, puede interpretarse como parte de una transformación más amplia en la forma de comercializar la intimidad. Es decir, en lugar de centrarse exclusivamente en prácticas sexuales explícitas, la oferta tiende a estructurarse alrededor de experiencias que combinan contacto, tiempo y atención personalizada. En resumen: en el cuidado y bienestar íntimo.
Esta evolución no elimina otros servicios, pero sí amplía el espectro de consumo. De esta manera, el masaje erótico funciona como una categoría intermedia que conecta el lenguaje del bienestar con el intercambio económico, adaptándose a distintos perfiles de cliente y preferencias eróticas.
La profesionalización, un valor diferencial y altamente valorado
Cabe destacar que, en un entorno donde casi la mitad de los anuncios son rechazados, la permanencia y la visibilidad de las kines dependen de la calidad de la presentación del perfil. En especial, el uso de fotos reales, mostrar la información estructurada y, sobre todo, la claridad del catálogo. Así, como servicio que está presente en una proporción significativa de perfiles, contribuye a consolidar una percepción de profesionalización en las kinesiólogas.
Asimismo, al estructurarse como experiencia delimitada, es decir, con tiempos definidos y expectativas claras, puede asociarse a tarifas diferenciadas y a una lógica de servicio más especializada.
Una categoría consolidada en el mercado online peruano
Como hemos visto, lejos de ser un complemento ocasional, los masajes en el mercado sexual se han convertido en un componente estructural de la oferta erótica. Su presencia en el 40% de los anuncios y la relevancia del tántrico evidencian una tendencia hacia la diversificación y sofisticación de las experiencias con kines.
Así, en un mercado amplio, filtrado y competitivo, los datos sugieren que la experiencia sensorial ocupa un lugar clave en la estrategia comercial, observando cómo el mercado sexual peruano evoluciona para adaptarse a nuevas formas de consumo, diferenciación y posicionamiento digital.