Basta solo un minuto para politizar a una puta, una vez que esto sucede no hay marcha atrás. Y es que muchas han sido las conversaciones alrededor del trabajo sexual en el mundo.
Los gobiernos proponen modelos de regularización, de control o prohibición hacia las trabajadoras del sexo. Hasta hace poco las propias personas que nos dedicamos a esta chamba pudimos estar en las conversaciones dentro del Estado.
Colombia, el epicentro de la Primera Cumbre Internacional de Trabajo Sexual
Bajo ese exilio al que nos han arrojado a las putas, del 16 al 18 de diciembre del año pasado ocurrió la Primera Cumbre Internacional de Personas Trabajadoras Sexuales con énfasis en el contexto latinoamericano.
La sede fue en la ciudad de Pereira y esto no es casualidad. “Pereira, la ciudad donde nacen las putas” ha sido identificado como un lugar histórico donde hay trabajo sexual, narcomenudeo y criminalización de la pobreza, pero también de violencia institucional.
Precisamente en Pereira transita la historia de Catalina y “La Diabla”, protagonistas de la novela “Sin tetas no hay paraíso” escrita por Gustavo Bolívar y que fue un éxito internacional cuando se adaptó a la televisión.
Pero más allá de los imaginarios mediáticos y la ficción literaria, las putas tenemos mucho que decir políticamente frente al estigma. Cuando se nos invitó a este encuentro por parte del Ministerio de Igualdad de Colombia a través de Juan Carlos Florian, no podemos negar que hubo escepticismo y preocupaciones.
Y es que a las putas reiteradamente se nos ha instrumentalizado para ganar política o económicamente cuando se trata de gobiernos en turno. Esa desconfianza la llevamos a nuestra sesión plenaria dentro de la Coalición Laboral Puteril, un proyecto que fundamos dos trabajadoras sexuales trans en México.
El papel de CLaP!
Por sus siglas en español, la CLaP es una especie de sindicato que bajo figura jurídica de la Ley Federal del Trabajo reconoce que cualquier grupo de trabajadores tiene derecho a organizarse, incluso las trabajadoras sexuales.
Esta Coalición nació a partir de una charla entre mi amiga Muñeca Aguilar y yo en una de esas borracheras en su casa en Mérida, al sur de México. Nos imaginamos cómo llegaremos a nuestra vejez siendo putas sin seguridas social, sin una jubilación, ni derechos laborales. A veces sin redes de apoyo sólidas.
Inspiradas en la experiencia sindical de nuestras compañeras de Argentina, España y Brasil, pronto ya estábamos convocando a otras colegas para echar andar una coalición cuyos requisitos legales no fueran tan estrictos como los de un sindicato común en México, y que permitiera la flexibilidad con la que vivimos y trabajamos. Basta solo un minuto para politizar a una puta.
Desde el 2023 empezamos este camino y desde entonces hemos tenido muchas conversaciones sobre las estrategias para avanzar en la agenda de las putas en México. Pasamos por muchas incomodidades: ¿Incluiríamos el trabajo sexual virtual? ¿Los hombres también formarían parte de lucha?
Así fue como poco a poco hemos tejido al menos cuatro objetivos irrenunciables:
- Reconocer el trabajo sexual como un trabajo y un proyecto de vida en cualquiera de sus formas, desde la virtualidad hasta la que se enucentra en las calles;
- Detener las violencias institucionales y sociales;
- Participar en cualquier decisión en política pública que los gobiernos quieran tomar sobre nuestras vidas y contextos y
- Por supuesto, tener seguridad social y las condiciones mínimas para vivir como un hogar y salud pública sin estigma.

De preguntas incómodas a la presencia de CLap! en la Cumbre
Las rispicencias en torno al rumbo del trabajo sexual en México ha sido retador, cuando nos llegó la invitación a esta cumbre internacional tuvimos que volvernos a hacer preguntas incómodas.
¿Qué certezas nos daría participar en un encuentro impulsado por la izquierda latinoamericana, en este caso el gobierno de Gustavo Petro y que pocas veces habían volteado a ver a las trabajadoras sexuales como parte viva de la lucha política?
Así que no dudamos en comunicarnos con Linda Davis, colega y cofundadora de APROSEX una organización de trabajadoras sexuales en Barcelona. Porque si algo aprendimos las putas desde hace tiempo es a hacer uso de las redes que hacemos con otras putas, ya sea en la calle o en el activismo. Basta solo una puta para defender a otra puta.
El debate fue intenso, porque era innegable el dilema que eternamente gira en torno al trabajo sexual y el Estado. ¿Una vez más nos utilizarán desde el ministerio colombiano para rendir cuentas o el compromiso político con la lucha de las putas es real?
Y aunque Juan Carlos Florian, ahora ex ministro de Igualdad y quien impulsó este encuentro, ha tenido varias controversias en su carrera política por haber sido trabajador sexual y el cuestionamiento como una persona de género fluido.
La Cumbre, una oportunidad para crear redes
Las compañeras de la CLaP y Aprosex pensábamos en este encuentro como una oportunidad para hacer redes regionales con otras trabajadoras sexuales pocas veces vistas en la historia. Y no nos equivocamos.
Fueron tres días de mesas de trabajo y plenarias que detonaron preocupaciones reales, incertidumbres ante el acomodo de las políticas internacionales de gobiernos cada vez más fascistas. Y sobre todo cuestionarnos cómo no dejar atrás a las putas a las que le sigue doliendo más la migración, la calle, la precariedad, la criminalización y el abandono del Estado.
Debo confesar que muchas de las palabras de las compañeras me incomodaron directamente.
"La calle cambió compañeras. Necesitamos abrirnos a otras formas de hacer trabajo sexual. La calle no es la misma con la que empezamos hace treinta años"- dijo Georgina Orellano del sindicato de Argentina.
Y efectivamente, las formas en que se hace trabajo sexual han cambiado mucho, sobre todo después de la pandemia. Nos dimos cuenta que la creación de contenido, las colaboraciones entre colegas y la misma brecha de género ahora también convoca a los hombres y disidencias sexuales a esta chamba.
Por eso era tan importante este encuentro. En tanto que las personas trabajadoras sexuales debemos reconocernos como agentes de la lucha antifascista y como sujetas políticas dentro de nuestras propias regiones. Bajo estas consignas elaboramos nuestro primer manifiesto por los derechos de las personas trabajadoras sexuales en el mundo.
Reflexiones in situ
Mientras ocurría nuestra cumbre, mientras escribo estas líneas. Somos conscientes de que los genocidios, el desplazamiento forzado, la intervención militar de países colonizadores y la limpieza social están ocurriendo de forma simultánea.
¿Qué pueden hacer las putas frente a tanto odio, racismo, transfobia y misoginia? ¿Qué papel desde la lucha del trabajo sexual puede ser suficiente cuando ni siquiera los organismos internacionales de derecho humanos y el derecho internacional han podido frenar la invasión y el saqueo de los pueblos de América Latina?
Las putas somos parte de estos pueblos latinoamericanos. Y si alguien sabe sobre represión y exterminio de los Estados, esas somos nosotras. No es casualidad que nos hayamos reunido precisamente un 17 de diciembre. Día en que se conmemora internacionalmente el Fin a las Violencias hacia las Trabajadoras Sexuales.
Aunque esta fecha tiene su origen como una forma de denunciar los feminicidios de colegas que laboraban en la ciudad de Seattle, Estados Unidos, a principios de los años 2000, este día normalmente pasa desapercibido porque representa un reto incómodo: lxs prostitutas como parte de la lucha de la clase trabajadora.
Impresiones y perspectiva futura
El mundo está roto y las coyunturas se acercan cada vez más acciones ultraconservadoras que incorporan el abolicionismo,es decir, la prohibición de toda forma de trabajo sexual, como parte de sus agendas políticas. En casi todos los países existen leyes que nos criminalizan directa o indirectamente.
Lo más peligroso es que en estas agendas punitivas y de higienismo contra las putas, los movimientos de izquierda y el feminismo blanco han sabido voltear para otro lado, en el mejor de los casos. O bien, impulsar leyes que criminalicen y persigan a las trabajadoras del sexo más vulnerables: aquellas que migran, las travestis y las que trabajan en la calle.
El movimiento trans en la lucha por los derechos
Particularmente me duele percatarme de que el movimiento transexual no ha estado a la altura de las circunstancias para posicionarse por los derechos de las trabajadoras sexuales. En muchos casos, la lucha de las putas se ha convertido en un costo político cargado de estigma que muchas personas trans defensoras en América Latina están dispuestas a pagar.
Al parecer hemos olvidado que las travestis tenemos una historicidad puteril, una genealogía de la calle que se está dispuesta a olvidar. Para las travestis, negar el trabajo sexual es como negar nuestro propio pasado.
El costo más alto lo llevan las organizaciones de putas y travestis que aún con la criminalización explícita o implícita, seguimos haciendo trabajo comunitario para politizarnos y reconocernos como parte necesaria en la lucha contra el empobrecimiento de nuestra gente.
Parece desesperanzador, lo sé. Esta cumbre llega en un momento doloroso de reacomodo político. Por eso las putas reafirmamos la necesidad de seguir en comunicación con otros continentes, lo vínculos entre América Latina, Europa, el Pacífico Sur y Asia. Ninguna puta puede quedarse afuera.
La memoria del trabajo sexual y los saberes puteriles no solo son enunciativos. Son una forma de fortalecer el trabajo colectivo en nuestros contextos y regiones. El mayor desafío ahora está en poder avanzar de forma articulada después de esta cumbre en un momento global donde todo parece ir contra las putas.
Basta un minuto para politizar a una puta
Basta un minuto para politizar a una puta. Con independencia de los gobiernos y reacomodos geopolíticos, las personas trabajadoras sexuales somos como la metáfora de las cucarachas: sobreviviríamos hasta un desastre nuclear. Sin embargo, nuestro fortalecimiento como movimiento dependerá también de nuestra capacidad de articular con otros movimientos sociales.
Y en cuanto aquellas personas que piensan ingenuamente que no les atraviesa la putez, despierten y sepan que después de venir por las putas, el fascismo y las lógicas de exterminio tarde o temprano también vendrán por ustedes.