Sexualidad, justicia sexual y servicios sexuales en personas con discapacidad o en situación de discapacidad.

Sep 9, 2026
Sexualidad, justicia sexual y servicios sexuales en personas con discapacidad o en situación de discapacidad.
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Alianza Mexicana de Trabajadorxs Sexuales AMETS

Mi objetivo es analizar la sexualidad desde un enfoque de justicia sexual, dividiendo este artículo en las siguientes categorías: 1. Ideologías discapacitantes, 2. Interseccionalidad, 3. Entrevista a un hombre trans no binario con discapacidad que ejerce el trabajo sexual, 4. Entrevista a un hombre con discapacidad que contrata servicios sexuales, 5. Servicios Sexuales. Finalmente, examinare como ciertas estructuras frenan su autonomía y su capacidad de decidir sobre sus cuerpos.

Introducción

Para que exista una justicia sexual es personas con discapacidad o en situación de discapacidad, es necesario que se vea desde una perspectiva de derechos; derecho a la libertad sexual, a la equidad, al placer, a la privacidad, a la expresión sexual emocional, a la educación sexual integral, a la libre asociación sexual, a la atención de la salud sexual, a las decisiones reproductivas libres y responsables, a la autonomía, integridad y seguridad del propio cuerpo y a la información basada en el conocimiento científico. Es abordar la sexualidad desde una esfera integral y multifactorial tocando puntos ejes, entre ellos, aspectos biológicos, psíquicos, sociales y culturales. 

Lo anterior es teoría, sin embargo, la justicia sexual invita a cuestionar no solo las prácticas si no las normas sociales que en el imaginario colectivo se han formado enfatizando que cuerpos pueden desear y cuales históricamente y sistemáticamente han sido excluidos.

Con esto doy pie para abrir una conversación incomoda, pero necesaria que es la de los servicios sexuales, pensándolos más allá de un juicio moral, mi intención no es la de romantizar el trabajo sexual, pero si visibilizar que es una de las opciones para que personas con discapacidad tengan acceso al placer, a conocer su cuerpo, explorar, ganar seguridad, entre otros beneficios, siempre en un espacio donde exista la comunicación, el respeto, que sea consentido y consensuado.

Si aún con la explicación anterior te genera ruido este tema, es momento de reflexionar, porque bajo la consigna en mi cuerpo yo decido, no aplica lo mismo para todos los cuerpos; bajo esta premisa, ¿entonces quienes realmente tienen permitido desear, ser deseados, sentir, explorar su sexualidad, tener contacto físico?

En este sentido, el presente artículo nos plantea a no quedarnos solo con la idea de que las personas con discapacidad tienen derecho al placer, si no a hacer un análisis más profundo, desmontando ideologías discapacitantes donde continuamente tomamos decisiones por otros, incluidas las decisiones sobre nuestro propio cuerpo, analizado desde una perspectiva interseccional y de justicia sexual. Enlazando dos entrevistas, el de una persona con discapacidad que ejerce trabajo sexual y el de una persona con discapacidad que contrata servicios sexuales, porque como bien lo pronuncian "Nada sobre nosotros sin nosotros".

Metodología

Se empleó una metodología cualitativa, al ser un tema poco estudiado será de tipo exploratorio e interpretativo a través de dos entrevistas.

Una entrevista la realice a una persona con discapacidad que ofrece servicios sexuales y otra entrevista la realice a una persona con discapacidad que contrata servicios sexuales.

Se tomó como base de marco conceptual la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006) de la Organización de las Naciones Unidas. En este marco, el uso del término “personas en situación de discapacidad” responde a un enfoque centrado en la dignidad y los derechos humanos, enfatizando que las limitaciones no recaen únicamente en el cuerpo o la mente, sino también en estructuras sociales, culturales y físicas que limitan la participación activa.

Se analizarán otros términos como lo son las ideologías discapacitantes y la interseccionalidad, sin dejar de lado la perspectiva de justicia sexual.

Ideologías Discapacitantes

La vida cotidiana de las personas con discapacidad esta permeada de obstáculos, atravesada por ideologías discapacitantes que operan como engranes formando barreras de exclusión. En espacios como la familia, la escuela, el barrio, el trabajo entre otros se manifiesta el paternalismo, el asistencialismo, la infantilización, la asexualización y el capacitismo.

El paternalismo se sitúa cuando eliminan la capacidad de decidir de las personas con discapacidad al argumentar que la otra persona sabe que es lo mejor, es decir, toman decisiones por ello(a)s, ahora al hablar sobre su sexualidad esto aumenta ya que es un tema tabú.  

El asistencialismo limita su autonomía al verlos como sujeto(a)a pasivo(a)s, alineándolos en una posición de dependencia. 

La infantilización consiste en tratar a una persona adulta como si fuera un niño(a), minimizando sus decisiones sobre su propia vida.

La asexualización es considerarles que no son sujeto(a)s de deseo y por lo tanto no tienen derecho al placer.

El capacitismo, es uno de los términos más complejos, primero porque jerarquiza a las personas, les mide en niveles, quien vale más de acuerdo a su productividad y autonomía, sin duda esta afirmación es una violencia directa. Aunque el capacitismo también ejerce una violencia simbólica expresándolo a cada momento a través de miradas, silencios y decisiones que niegan su autonomía, especialmente en el ámbito de la sexualidad. Como menciona Schorn (2005): “La discapacidad, cualquiera  que  esta  fuere  (...),  no  afecta  al  sujeto en su totalidad, lo que marca es en verdad la mirada de los otros”.

Interseccionalidad

Los cuatro principios de los derechos humanos son: 

Universales, es decir, todas las personas por el simple hecho de ser humanos tienen derechos.

Interdependencia, un derecho humano está vinculado con otro, ejemplo tener derecho a la salud se vincula con tener derecho a la alimentación.

Indivisibilidad, todos los derechos deben de ser tratados en conjunto, no priorizar uno sobre otro.

Progresividad, ningún derecho humano va en retroceso, se adapta a las nuevas necedades de la sociedad, ejemplo en la comunidad LGBT, como se ha ido agregando siglas.

En teoría todas las personas debemos de tener los mismos derechos y estar regidos bajo estos principios, sin embargo, en la praxis surge la interseccionalidad que es la suma de desigualdades basadas en la orientación sexual, etnia, clase social, discapacidad, religión, género, edad y más factores, afectando la vida de las personas. Por ende, implica reconocer que no todas las experiencias son las mismas, ni se vive de la misma manera en todos los cuerpos ni en todos los contextos. 

Por ejemplo, una mujer con discapacidad visual se enfrenta a la discriminación, pero ahora si añadimos el factor persona migrante o grupo racializado; intensifican las trabas y complejizan el acceso a derechos.

Patricia Hill Collins, socióloga y profesora universitaria en su libro Black Feminist Thought del año 1990 acuño el término matriz de dominación explicando cómo se presentan las diferentes desigualdades, y posteriormente se fue adaptando a una imagen conocida con el nombre de rueda de los privilegios. 

URL: https://dtlatina.com/articulos/que-son-los-privilegios/ 

Esta imagen ilustra con mayor claridad los distintos niveles de opresión, desigualdad y discriminación a los que una persona se puede estar expuesta.

Entrevista a un hombre trans no binario con discapacidad que ejerce el trabajo sexual

Deo Molina de 30 años, chico trans masculino no binario, utiliza los pronombres él/eso. El pronombre “eso” es neutro, no tiene género. Con discapacidad física derivada de secuelas de mielomeningocele (espina bífida) y a conciencia de eso es usuario de silla de ruedas.

Los principales retos a los que se ha enfrentado viviendo con discapacidad seria la desinformación de las personas afectando el entorno en el que crece, es decir, los problemas más grandes que habita no provienen en sí de su discapacidad si no de su contexto social. Plantea como ejemplo que desde su infancia para su mamá era complicado conseguirle escuelas porque les daba miedo aceptar a una persona con discapacidad o porque no tenían las instalaciones necesarias y eso fue una lucha constante en toda su educación.

Ahora como adulto sigue siendo un tema en cuestión accesibilidad, tomar el transporte público, pasar entre banquetas que no están bien diseñadas o que no dejan el paso, la movilidad en general es todo un tema. 

Deo señala relevante que como sociedad exista una voluntad de informarse, educarse, aprender de otras realidades para que las personas con discapacidad logren acceder a una vida más digna y plena. También considera necesario que se tomen en cuenta las discapacidades no visibles, como por ejemplo la neuroivergencia, Deo es una persona neurodivergente. Y enfatiza en que tiene derecho a ejercer una vida autónoma, libre de estigma y libre de capacitismo.

Al platicar con él sobre si en casa le hablaron sobre sexualidad, menciona que no, que era un tema tabú, al ser una persona que al nacer fue asignada mujer trae todavía una carga más, en la adolescencia comenzó a ser una persona sexualmente activa y su madre al darse cuenta quiso quitarle su capacidad de consentimiento, le dijo que podía disfrutar de su cuerpo pero que no quería que nadie se acercara a él porque podrían abusar. Entonces su acercamiento fue el porno.

Y cuando en un momento si abusaron de él, en casa no hubo contención, al contario se dio una revictimización al decir que fue su culpa por salir tan tarde. Después de eso considero que su sexualidad era hipersexualidaza y cosificadora porque era un cuerpo nombrado como femenino y menor de edad, ahora entiende que hubo abuso de poder al querer explorar su sexualidad.

El trabajo sexual lo inicio en 2020 al comenzar la pandemia, él ya tenía amistades que se dedicaba al trabajo sexual y se acercó a ellas para que le explicaran como comenzar. Ser una persona con discapacidad no te quita el deseo y también pueden ser cuerpos deseados. En cuanto el trabajo sexual es un espacio para probar diferentes experiencias en un espacio controlado, consentido, y que no piensen que una persona con discapacidad que se dedica al trabajo sexual puede disfrutarlo y en su caso es de manera autónoma no está siendo coaccionada. 

La experiencia de Deo nos permite observar que la desigualdad no se reduce solo a su discapacidad física, en el camino se ha encontrado con limitantes estructurales que le impiden la participación en su vida cotidiana. En cuanto a su sexualidad se le ha negado su agencia erótica, anulando su capacidad de decisión sobre su propio cuerpo, y lo que encontró en su familia fue solo la vigilancia, criarla desde el miedo. Aunada que su vivencia se encuentra atravesada por vivir en una interseccionalidad. Ser una persona transmaculina no binaria, neutodivergente, 

La narración de Deo también refleja que el capacitismo se yuxtapone con mandatos de género y con la cultura de la violencia sexual, no solo llegan a verse ante los otros como seres asexuales, sino también los hipersexualizan según les convenga.

Entrevista a un hombre con discapacidad que contrata servicios sexuales

Juan de 44 años, hombre cis, su pronombre él, con discapacidad motriz (Distrofia muscular, facioescapulohumeral). La enfermedad es de origen hereditario y comenzó a manifestarse concretamente a la edad de 12 años. 

“Mi vivencia siendo una persona con discapacidad”.

Después de ser un niño y adolescente hiperactivo que le gustaba jugar futbol americano, practicar karate y hacer ejercicio, pasé a ser un adolescente-adulto que vio cómo sus fuerzas se esfumaban poco a poco. En su momento fue un shock que me llevó a desear la muerte, pero mi carácter no es depresivo, ni mi forma de ser es de conmiseración hacia mí mismo.

Siempre me gustaron los retos, aunque este suponía un gran esfuerzo, ya que tenía que lidiar con bullying y, como nunca fui de los que se dejaban, pues tuve infinidad de problemas. Sobre todo, en la adolescencia. Sin embargo, siempre trataba de mantener mi mente ocupada estudiando, leyendo y dibujando. Eran mi terapia de relajación y mi escape de la realidad.

En este proceso tuve dos operaciones, una de cadera y otra de cintura, que por su naturaleza me dejaron imposibilitado para caminar y, desde los 17 años, tuve que usar silla de ruedas. Ya entrando a los veintes, estaba más relajado, centrado y enfocado en mí y en mis metas.

¿Cómo y por qué decidí entrar al mundo del servicio sexual?En todo este proceso mi vida sexual no existía; solo de vez en cuando me masturbaba, pero lo dejé de hacer, ya que mi mente no pensaba mucho en eso. Tuve novias, pero nunca intimé con ellas y así pasaron años.

Prácticamente no quise tener una vida sexual activa por varios factores. Algunos de ellos eran: El hecho de que me enfoqué más en otras áreas de mi vida dejando de lado el área sexual. La razón: no quería intimar con nadie por la inseguridad que me causaba mi condición física.

También, tenía temor de las enfermedades venéreas, ya que en la adolescencia vi amigos ir al hospital por una enfermedad de transmisión sexual y eso era mi temor. Pero de pronto, y después de mucho tiempo, me volví a masturbar y noté algo diferente en mi pene y pensé seriamente en esa parte de mi vida en la que nunca me permití desarrollarme y pensé que era tiempo de explorar mi sexualidad, pero sentí que había un problema y decidí consultar al doctor.

Como dije antes, no tenía relaciones sexuales y optaba por la masturbación de vez en cuando, pero lo había dejado de hacer por mucho tiempo y cuando lo volvía a hacer, me di cuenta de que mi pene ya no tenía el volumen y eso me asustó. Ya que al tener una enfermedad que debilita los músculos, pensé que lo que me pasaba es que los músculos de mi pene también se estaban debilitando. Entonces acudí al médico y le dije lo que me pasaba.

Me hizo varias preguntas; entre ellas, me preguntó si tenía pareja. Le dije que sí, pero no era cierto. Ya que meses atrás había terminado con una chica. Me preguntó si tenía relaciones sexuales y, por pena, le dije que sí, pero de forma esporádica. Aunque no era cierto. Me preguntó que si cuando tenía relaciones sentía que no podía sostener una erección de forma prolongada o que, si me costaba trabajo tener una erección, y le respondí que no, pero realmente no sabía.

Concluyó diciéndome que hiciera ciertos ejercicios con mi “pareja” y me fijara si me dolía, si me costaba tener una erección o si me costaba trabajo mantener una erección prolongada. Y después regresará para que le dijera cómo me había sentido.

El problema con eso es que yo nunca había tenido una relación sexual y en ese momento no tenía pareja con la cual pudiera llevar a cabo lo que el doctor me pedía. Entonces, por una plática que tuve con un familiar, me dio, sin querer, de forma indirecta, la idea de contratar una escort. Y comencé a buscar escorts en páginas de internet.

De repente, no sé cómo llegué a una película que se llama Las secciones, con la actriz Helen Hunt. La película, en resumen, trata de un hombre en un pulmón de acero que desea perder su virginidad y contacta a una sustituta sexual profesional con la ayuda de su terapeuta y sacerdote. Me llamó la atención el trabajo de ella, ya que nunca había escuchado el trabajo de sustituta sexual. Busqué por internet: “Sustitutas sexuales” en México y di con una página. Pensé: "¡Lo encontré!". Pero no era lo que buscaba. Sin embargo, allí vi el perfil de una chica Le mandé WhatsApp y le pregunté si tenía inconveniente en que yo estuviera en silla de ruedas; me dijo que no tenía problema con ninguna discapacidad de nadie. Su respuesta me dio la oportunidad que necesitaba para hacer lo que el doctor me había mandado a hacer, y para yo saber qué podía y no hacer en un encuentro sexual. Me dio cita y su forma de ser tan humana y su trato en la intimidad fue tan placentero que la contraté por 2 años. 

Yo pienso de las personas que dan servicios sexuales cumplen una función social de apoyo y contención, con su cercanía al cliente, permiten subsanar muchos problemas que la persona tiene. Por ejemplo: En mi caso, me ha ayudado a ser más seguro de mí mismo en la interacción con las mujeres en el plano sexual. Eso me ha ayudado a sentirme más pleno emocionalmente y feliz.

Me ha ayudado a entender que no son el “peligro” social que muchos sostienen que son. Siempre vinculándolas con la trata de personas, con drogas, crimen organizado, con ser las propagadoras de enfermedades sexuales, sin estudios, que están ejerciendo porque según ellos “es más fácil abrir las piernas que estudiar y trabajar”, etc. Y en general, asociándolas con lo peor de la sociedad, siempre estigmatizándolas como si estas afirmaciones fueran verdades. Nada más equivocado que eso.

No digo que no haya sus excepciones, pero no son la mayoría. La mayoría que yo he conocido son mujeres que cuidan su salud en general y específicamente su vida sexual mucho más y mejor que aquellos que las estigmatizan. Son jóvenes que estudian, que tienen carrera, que trabajan, que tienen sus propios negocios, son madres solteras que están tratando de sacar adelante a sus hijos y son personas extraordinarias.

Son personas que merecen respeto y que sería importante una reforma a la ley de forma integral que permita que su trabajo sea reconocido por la ley y su trabajo sea integrado al servicio tributario, otorgándoles las mismas prestaciones de ley como a cualquier otro trabajador, y se les dé el reconocimiento social como trabajadoras de la salud. Esto último parece descabellado, pero, la verdad, la labor que realizan es muy importante para la salud.

Considero importante que la trabajadora sexual desempeñe esta labor

En mi caso, fue una ayuda para poder llevar a cabo los ejercicios que me pedía el doctor y también para que yo pudiera resolver mis dudas sobre mi situación física en el plano sexual. También para poder saber qué podía o no realizar sexualmente.

La importancia radica en el punto de vista desde el que lo veamos. Para mí, fue una ayuda “médica” porque me permitió realizar ejercicios para saber sobre la condición de mi pene. Pero, a la par, me ayudó a quitarme la pena e inseguridad de desnudarme ante una mujer. Ayudó a que mi estado de ánimo mejorara y, obviamente, me permitió experimentar y ejercer la vida sexual de la que siempre me privé. Esto último fortaleció mi autoestima y me ayudó a cerrar un círculo más en mi vida. Me ayudó a tener una mejor interacción con las mujeres y me permitió conocer la verdad sobre el trabajo sexual más allá de los mitos y falacias que muchos inventan.  

Considero importante que las trabajadoras sexuales tomen en cuenta que no todos podemos trasladarnos grandes distancias. Entonces, que nos den la posibilidad de verlas en un lugar cercano y accesible para nosotros, que no vean con asco a las personas con discapacidad como si no fuéramos limpios, que se documentarán sobre distintas discapacidades y aprendan a cómo ayudar a una persona con discapacidad.

O que cuando una persona las contacte y les diga que tiene una discapacidad, pregunten qué discapacidad tiene, para que antes de interactuar con el cliente, tenga la posibilidad de documentarse sobre la enfermedad y ya estando ahí, sepan más o menos qué hacer, que sean pacientes en la interacción, ya que muchos no somos expertos en el tema y no sabemos cómo desenvolvernos en esos momentos.

Mi conclusión es que el trabajo sexual es un apoyo para todas aquellas personas que, por una cosa u otra, no podemos o no queremos tener una relación de pareja, pero sí deseamos seguir llevando una vida sexual activa y plena. Es una labor que permite al cliente experimentar una vida sexual que muchas veces no puede ejercer con su pareja o no puede ejercer por falta de pareja.

Es una labor que ayuda tanto a quien la ejerce como a quien la contrata. Y, por último, es un trabajo que, si lo llevaran a cabo como en la película de Las secciones, ayudaría a muchos pacientes a experimentar su vida sexual plenamente y ayudaría a que el paciente pueda conocer su cuerpo y saber lo que le gusta o no le gusta.

Servicios Sexuales

En Argentina Georgina Orellano secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), es una organización de trabajadoras sexuales. Georgina expone que le llegaban inquietudes por parte de por parte de padres y madres preguntándoles si alguna de sus compañeras brindaba servicios sexuales a personas con discapacidad.

En su libro Puta feminista hay un párrafo donde describe lo siguiente: Una madre acude con ella porque su hijo tiene síndrome de Down y no sabe como hablar con él de sexualidad, además ya había visto que se masturbaba, la primera vez que lo vio solo toco su cuerpo y cuando ella sugirió que pasaran al coito, Martín le respondió que no, que no todo el sexo es penetración.

AMMAR desde el 2014 ha trabajado para que la asistencia sexual a personas con discapacidad se incluya en la regulación de esa ley, contemplando la formación y capacitación de las trabajadoras sexuales, sin embargo, el tema de la asistencia sexual será contemplado para otro artículo.

En este contexto, los servicios sexuales son una forma de ejercer su derecho al placer, al contacto físico y a la exploración de su cuerpo, especialmente cuando existen barreras sociales, emocionales o estructurales que dificultan el acceso a relaciones afectivas o sexuales.

Entiendo que los servicios sexuales no son la única respuesta, pero si evidencian una realidad en la que a las personas con discapacidad se les ha negado sistemáticamente la posibilidad de vivir su sexualidad en igualdad de condiciones en una sociedad donde presume de avances y de inclusión, no obstante, el acceso al placer sigue siendo un privilegio.

En el caso de Deo el trabajo sexual aparece como un espacio de deseo, consentimiento y autonomía. Además, lo hace desde un lugar controlado y de agencia. Para Deo el trabajo sexual se convirtió en una práctica de reapropiación de su cuerpo, desear y ser deseado. No se trata únicamente de vender un servicio; se trata de desobedecer el mandato que ubica ciertos cuerpos fuera del imaginario del placer.

En el caso de Juan la decisión de contratar servicios sexuales no aparece únicamente como búsqueda de placer, sino como una estrategia de exploración corporal. Después de que su médico le solicitara evaluar su respuesta eréctil, Juan al no contar con pareja la trabajadora sexual funcionó como una mediadora entre el desconocimiento corporal y la posibilidad de reapropiarse de su vida sexual. La narrativa de Juan visibiliza como las personas con discapacidad y el trabajo sexual se enfrentan a estigmas y juicios morales que invisibilizan su capacidad de agencia.

La referencia cinematográfica que nos relata Juan The Sessions (2012), donde un hombre con discapacidad recurre a una sustituta sexual en su caso puede asumir de manera informal funciones parecidas. “Me ayudó a quitarme la pena e inseguridad de desnudarme ante una mujer… fortaleció mi autoestima y me ayudó a cerrar un círculo más en mi vida”. Lo que hay que resaltar no es el acto sexual es si, sino la confianza que logro en sí mismo.

Sostener estas líneas no implica idealizar el trabajo sexual, ni con esto pretendo decir que es la única opción, ni desconocer sus tensiones estructurales que implica el trabajo sexual. Más bien, es reconocer que la ausencia casi total de políticas públicas sobre sexualidad y discapacidad ha dejado este vacío para encuentros íntimos y que se están cubriendo de manera no institucional.

Resultados

Las entrevistas nos ayudan a visibilizar que las barreras presentadas no son únicamente físicas si no que es atravesada por el entorno sociocultural por el que habitan. La desinformación, el estigma, los prejuicios, la falta de educación sexual integral, la interseccionalidad hace que se encuentren en mayor grado de desigualdad limitando su acceso a vivir su sexualidad de manera plena. 

Otra cosa que se observa tanto para la persona que brinda un servicio sexual como quien lo recibe es que a raíz del trabajo sexual dio pauta para conocer mejor su cuerpo, fortalecer su autoestima, ejercer su derecho al placer, romper con el mito que los cuerpos no normativos no son personas que desean y son deseadas.

Y por último mencionar ante la falta de políticas públicas, acompañamiento profesional y educación sexual integral, los servicios sexuales funcionan como una opción informal de aprendizaje íntimo y contención para algunas personas con discapacidad o en situación de discapacidad. 

Conclusiones

A lo largo de este artículo se observa que la sexualidad en personas con discapacidad continúa estando mermado por ideologías discapacitantes, de estigma y de juicios morales, que limitan su derecho a decidir, aunque los derechos humanos mencionen tienen derecho al placer, la situación es contraria, dentro de la interseccionalidad queda evidenciado como se entrecruzan otros ejes de desigualdad como lo son el género, la identidad sexo-genérica, la neurodivergencia. 

Las entrevistas permitieron visibilizar dos realidades, Deo considero tener más autonomía sobre su sexualidad en el momento que comenzó a brindar servicios sexuales, Juan obtuvo seguridad de sí mismo, fortalecimiento del autoestima, reconocimiento y exploración de su cuerpo desde que contrato servicios sexuales. En ambos casos se rompe lo que dicta el imaginario social, que son seres asexuales, fuera del erotismo. Entonces el trabajo sexual es un posible dispositivo de Justicia Sexual en personas con discapacidad, dónde cuerpos diversos tengan derecho a desear y ser deseados, teniendo agencia sobre si propio cuerpo.

Bibliografía

Organización de las Naciones Unidas. Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Nueva York: ONU; 2006

Saldaña, A. (2019) Sexualidad e inclusión en personas con discapacidad. (2.ª ed.). Servicio Nacional de Discapacidad-SENADIS https://sid.usal.es/idocs/F8/FDO27551/Sexualidad%20e%20Inclusion%20de%20personas%20con%20discapacidad%202019%20(segunda%20versi%C3%B3n).pdf

Moya, L. (2024) Deshumanización, normopasabilidad y barreras discapacitantes: imaginarios y representaciones de la (dis)capacidad en el discurso social. Revista Acta sociológica https://revistas.unam.mx/index.php/ras/article/view/91870

Schorn, M. (2009) La capacidad en la discapacidad: sordera, discapacidad intelectual, sexualidad y autismo. Lugar Editorial, Buenos Aires.

Lopéz, C., Vilaseca,C., Serrano, J. (2020), Interseccionalidad: la discriminación múltiple desde una perspectiva de género. Revista critica de historia de las relaciones laborales y de la política social. https://revistasdederecho.com/interseccionalidad-la-discriminacion-multiple-desde-una-perspectiva-de-genero-rchrlps/

Orellano, G. (2022). Puta feminista. (2.ª ed.). Penguin Random House Grupo Editorial, Argentina.

De los Reyes, I. (2014). El gran tabú de la sexualidad de los discapacitados. BBC Mundo, Buenos Aires. http://bbc.com/mundo/noticias/2014/12/141118_sexo_discapacitados_argentina_irm

Reseña académica

El presente articulo presenta una mirada crítica al abordar la sexualidad de las personas con discapacidad o en situación de discapacidad desde la justicia sexual dejando de lado las ideologías discapacitantes. La principal contribución es la de visibilizar su derecho al placer de manera libre y autónoma, tomando agencia sobre su propio cuerpo ya que es una deuda histórica que le debemos. Las entrevistas fortalecen el análisis al poner las voces de quien lo vive y habita. De igual forma, se abre una discusión poco explorada dentro de los estudios de inclusión que es la de los servicios sexuales, abriendo un espacio para la exploración del cuerpo, la contención, el reconocimiento corporal, el acceso al placer. Esto convierte a la investigación en un precedente y da pauta para un planteamiento de políticas públicas.

Gloria Rivera, Luna Di Marco como trabajadora sexual, Diosa Baubo como educadora sexual. Socióloga de formación, con una maestría en Investigación Criminal y otra en Educación Sexual, Gloria une el rigor académico con nueve años de experiencia directa en el trabajo sexual, que ejerce desde 2017. Esa doble mirada —la de quien investiga y la de quien vive el oficio— atraviesa todo lo que escribe y enseña. Colabora con AMETS, la Alianza Mexicana de Trabajadoras Sexuales, y forma parte de La Casa Cualquiera, un espacio de acompañamiento para trabajadoras sexuales donde se ofrecen talleres, pruebas de ITS y canalización a apoyo psicológico y legal, y en el que también ha moderado tertulias. Ha hablado sobre trabajo sexual, cuerpo, afectos y maternidad en la Universidad Autónoma de Querétaro y en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y en octubre de 2026 llevará al Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual una charla sobre sexualidad, justicia sexual y servicios sexuales para personas con discapacidad. Ha sido docente de perspectiva de género, derechos humanos y ciencias sociales a nivel medio y superior —trabajos que ha perdido cada vez que se supo que ejerce el trabajo sexual: el estigma del que habla en sus textos no es un tema abstracto para ella. Hoy trabaja en calle y de forma independiente, vende contenido y realiza colaboraciones; antes pasó por bares, cabinas, show erótico en clubes swinger, revistas XXX y modelaje de foto y dibujo al desnudo.