Ante la avanzada del fascismo, un oasis hecho Cumbre en una (P)*topía

Feb 19, 2026
Ante la avanzada del fascismo, un oasis hecho Cumbre en una (P)*topía
Las compañeras y aliadas asistentes a la Primera Cumbre Internacional de Personas Trabajadoras Sexuales

En una era donde el fascismo se instala desde los algoritmos, los medios de comunicación o (des)información, la cultura, entre tus excompañeros de colegio e incluso hasta en la mesa de tu propia casa, no es contradictorio que el ciudadano común se aterre ante la libertad de la otredad (como por ejemplo los migrantes, las disidencias y el trabajo sexual) pero no de hechos macabros generados por ultrarricos, políticos y poderosos. Como, por ejemplo, el actuar de ICE en estados unidos*, la Lista de Epstein, los genocidios en Congo, Palestina, Sudán, la quema intencionada de la Patagonia y tantos otros hechos nefastos que abundan en la actualidad y que gobiernan el día a día.

Dentro de esta realidad tan distópica en la que estamos viviendo, a fines del año que recién pasó, existió un evento que fue un oasis, en formato de Cumbre.

La Cumbre, las activistas y las fuerzas aliadas que la hicieron posible

La Primera Cumbre por los Derechos de las Personas Trabajadoras Sexuales tuvo lugar del 16 al 18 de diciembre en la ciudad de Pereira (Colombia) y fue impulsada por el Ministerio de la Igualdad, a cargo del entonces ministro Juan Florián (quien fuese también trabajador sexual), contando con el apoyo, coordinación y fuerza de las activistas Carolina Calle (Colombia) y Pauline Ezquerra (Argentina-España) para llevar esta (P)utopía adelante.

Como bien menciona mi compañera Natalia Lane en su artículo para SimpleMedia, la invitación y gestión previa a nuestra llegada a Pereira estuvo marcada por la inquietud y desconfianza. ¿Más que mal… quién querría organizar tremendo evento para un montón de putas? Pues la respuesta es simple: otras putas.

Y sin dejar de mencionar que el ministerio tuvo que actuar bajo confidencialidad y sigilo, porque bien sabemos lo que la derecha e izquierda conservadora piensan de nosotras; que no somos dignas de derechos y menos de la posibilidad de organizarnos a nivel internacional. Pero, gracias a la llegada a un ministerio de una persona como nosotras, es que esta cumbre fue posible.

Juan Florián habló sin tapujos de su experiencia cuando fue trabajador sexual, es orgullosamente homosexual y persona de género fluido, fue bastante vilipendiado por llevar con honra su disidencia y por eso desde aquí me gustaría hacer un reconocimiento y mostrar mi gratitud hacia quien fue la persona ministra. 

Recordemos que los lugares de poder no están diseñados ni pensados para la otredad.

El goce como estrategia y resistencia política

Fueron 3 días de paneles, mesas de trabajo y conversatorios muy intensos, marcados por problemáticas profundas, alianzas estratégicas, escucha y también goce. Porque sí, dentro de las muchas habilidades que tenemos las putas, el dar cara a la adversidad, acompañarnos desde la solidaridad puteril y el goce (o con el tacón bien empuñado en la espalda) es algo que escuece a la agenda conservadora (tanto de derecha como de centro e izquierda) y la verdad es que se nos da muy bien disfrutar entre nosotras.

No todo fue trabajar, el goce es nuestra herramienta política, los cuidados y las risas son parte irrenunciable de nuestra agenda. Porque ante tanta violencia y desdén, el poder bailar en la chiva2, comer juntas en un buffet, reír a mandíbula suelta, disfrutar de la piscina del hotel y saber organizarnos, son las respuestas más insolentes que podemos darle a un sistema que nos oprime, invisibiliza y mata. 

Alianza internacional de Trabajadoras sexuales asistentes a la Cumbre. Logo por Miko

17 de diciembre: Memoria y reivindicación 

Las fechas escogidas para la realización de la cumbre no fueron casualidad, el 17 de diciembre se celebra el Día Internacional por el Fin de la Violencia contra las Trabajadoras Sexuales en conmemoración a las compañeras asesinadas en Seattle. 

Y fue ese mismo 17 de diciembre que articulamos un manifiesto en conjunto. 

Un manifiesto que se enuncia desde la clase obrera, el antifascismo, el antirracismo, el antiimperialismo, la anti-trata, anticapitalismo y en contra toda forma de explotación

Un manifiesto que deja patente nuestra postura y la validez de nuestro colectivo como seres políticos y pensantes, les comparto un breve extracto:

(..) Desde esta Cumbre reafirmamos un horizonte político común que se sostiene en principios claros e innegociables. El feminismo y el transfeminismo es nuestro marco político: las compañeras trans, las identidades no binarias y todas las disidencias hacen parte integral de esta lucha, sin jerarquías ni separaciones. Nuestra clase es una y no reconoce fronteras; somos una lucha internacionalista, anticapitalista, antiimperialista, antirracista y anticolonial (...)

MANIFIESTO EN EL MARCO DE LA PRIMERA CUMBRE INTERNACIONAL

Las personas trabajadoras sexuales como agentes de lucha y sujetos con capacidad política elaboramos el presente Manifiesto en la Cumbre Internacional por los Derechos de las Personas Trabajadoras Sexuales tomando lugar en la ciudad de Pereira en Colombia los días 16, 17 y 18 de diciembre de 2025, que coincide además con el Día Internacional para Poner Fin a la Violencia contra las Trabajadoras Sexuales, que se conmemora cada 17 de diciembre.

En primera instancia, constatamos una coyuntura política internacional en la que:

1. Varios genocidios están teniendo lugar en territorios como Palestina, el Congo o Sudán en los que las poblaciones están siendo mutiladas, arrasadas, desplazadas y despojadas de sus bienes con la complicidad e impunidad de los gobiernos occidentales, los organismos políticos internacionales y las élites económicas mundiales.

2. El avance de la ultraderecha se confirma con la presencia de gobiernos conservadores, fascistas y neoliberales que promueven políticas antiinmigratorias y de restricción de los derechos civiles, sembrando el odio con discursos racistas, xenófobos, trans-odiantes y misóginos.

3. Las sociedades se configuran desde un pensamiento capitalista neoliberal en el que el poder económico define las posibilidades de existencia de las personas, enalteciendo el individualismo y la riqueza como aspiraciones vitales y sembrando una guerra contra la pobreza y la colectividad a través del mito de la meritocracia, el “hazte ricx tú mismx” y la disolución de la solidaridad obrera.

4. Las llamadas izquierdas se conjugan en fórmulas políticas blandas sin lograr imponer agendas que realmente conlleve una transformación material radical de las vidas de las poblaciones más vulnerables o estigmatizadas. Así sucede con las luchas de las personas trabajadoras sexuales que suelen verse instrumentalizadas por las izquierdas que nos asumen un compromiso real con nosotres aunque sí esperan nuestro apoyo en elecciones.

En esta coyuntura se enmarca el despliegue del abolicionismo como óptica mayoritaria del abordaje del trabajo sexual dentro de las esferas políticas como también en los movimientos sociales.

El trabajo sexual sigue sin ser reconocido como trabajo en la mayoría de países. En casi todos los países existen leyes y otras normas que lo criminalizan directa o indirectamente, impidiendo el acceso a derechos sociales y laborales básicos, detonando así, la solidaridad entre compañerxs y que terminan sometiéndonos a ciclos de violencias inescapables.

En las agendas políticas, tanto de las derechas como las izquierdas, el abolicionismo se ha instaurado con miradas moralistas, higienistas y punitivistas, así lo nieguen, sobre el trabajo sexual sustentadas en concepciones sacralizadas del cuerpo y la sexualidad.

En nombre del feminismo las personas que ejercen el trabajo sexual se han reducido a la categoría de víctimas, desproveyéndolas así de cualquier agencia en la elección del trabajo sexual como modo de vida.

La industria del rescate, alimentada por la confusión entre trata de seres humanos y trabajo sexual, termina beneficiándose de las políticas de victimización de igual manera que los empresarios de la industria del sexo y el proxenetismo que se aprovechan de la falta de protecciones laborales para imponer a las personas trabajadoras sexuales condiciones que solo los favorecen a ellos.

Así, el feminismo abolicionista se constituye como otra herramienta de la supremacía blanca que reproduce las estructuras coloniales del salvacionismo, la caridad y la no concepción de la otredad como un sujeto válido ni capacitado para tomar decisiones.

Sin embargo, a pesar de la situación anteriormente mencionada y de los constantes ataques a las personas trabajadoras sexuales y a sus organizaciones en todo el mundo, debemos reconocer las importantes victorias que el movimiento ha tenido a nivel internacional y las mejoras que eso ha traído a las personas trabajadoras de algunas jurisdicciones. Porque, por más que a algunxs les duela, las personas trabajadoras sexuales hemos logrado pasar marcos normativos que reconocen nuestros derechos, del mismo modo que políticas públicas e instituciones para la garantía de los mismos.

Más allá de la institucionalidad, las personas trabajadoras sexuales hemos logrado el fortalecimiento del asociacionismo “puta” a nivel comunitario, a través de las redes de solidaridad entre compañeras, aliades, las comunidades vecinales y redes afectivas de las trabajadoras sexuales y sus familias.

Gracias a estas redes de apoyo mutuo las personas trabajadoras sexuales logramos resistir incluso ante los panoramas políticos más adversos. Estas resistencias no son nada nuevo, ya que las personas trabajadoras sexuales hemos estado presentes de manera transversal en diversos movimientos sociales, siendo parte fundamental del tejido social revolucionario a través de la acción directa, la acción sindical y la solidaridad con personas y pueblos oprimidos.

Así, ante lo constatado, las personas trabajadoras sexuales aquí reunidas EXIGIMOS:

  1. El reconocimiento del trabajo sexual como trabajo.
  2. 2. El inmediato cese de toda criminalización y estigmatización institucional.
  3. La descriminalización de la existencia migrante y el reconocimiento de las personas migrantes como sujetxs plenxs de derechos.
  4. El cese de la destrucción de familias de trabajadoras sexuales a través de la quita de custodias de lxs hijxs.
  5. El acceso a salud integral.
  6. La protección social que se le garantiza a las personas trabajadoras de todo tipo.

Desde esta Cumbre reafirmamos un horizonte político común que se sostiene en principios claros e innegociables. El feminismo y el transfeminismo es nuestro marco político: las compañeras trans, las identidades no binarias y todas las disidencias hacen parte integral de esta lucha, sin jerarquías ni separaciones. Nuestra clase es una y no reconoce fronteras; somos una lucha internacionalista, anticapitalista, antiimperialista, antirracista y anticolonial.

Persisten políticas europeas que continúan reproduciendo lógicas de colonialidad, siendo necesario así, procesos de reparación histórica hacia los territorios de Abya Yala y de América Latina por las violencias históricas y actuales ejercidas sobre nuestras vidas, nuestros cuerpos y nuestros territorios. Estamos en una guerra de clase y de género, y las personas trabajadoras sexuales estamos en la primera línea. No somos vulnerables por naturaleza: la vulnerabilidad es producida por estructuras políticas, sociales, culturales y económicas opresivas. Esta es una lucha de vida o muerte, y por eso nombramos la muerte, los crímenes de odio y la violencia policial en todos los territorios.

Reivindicamos el reconocimiento pleno de nuestra lucha, de nuestras historias y de la conciencia colectiva puteril. Exigimos el rescate de la memoria del trabajo sexual para validar nuestro trabajo en contextos donde ha sido negado, recordando que en muchas culturas el trabajo sexual ha sido históricamente reconocido. Afirmamos la existencia del saber puteril como un conocimiento legítimo: el placer, la experiencia y los saberes propios del trabajo sexual son conocimientos valiosos para la sociedad. Exigimos homenajes en vida, no cuando ya no estamos, y el reconocimiento de quienes abrieron camino antes que nosotrxs. Nos comprometemos a no olvidar los nombres de las compañeras, compañeros y compañerxs, nos comprometemos a sostener la memoria puteril como acto político.

Exigimos reparación histórica, especialmente para las personas mayores que han sufrido violencia institucional, social y policial, así como el reconocimiento de las compañeras privadas de la libertad y de quienes han sido encarceladas por estrategias de supervivencia.

Exigimos la descriminalización total del trabajo sexual y el fin inmediato de la confusión deliberada entre trata de personas y trabajo sexual. Rechazamos de manera contundente el modelo nórdico y todas sus expresiones.

Defendemos el derecho al registro solo si se decide hacerlo, pero nunca como una obligación o un requisito para acceder a derechos. Exigimos el fin de los juicios morales hacia nuestros oficios y el cese de la estigmatización social e institucional.

Reafirmamos que las leyes deben ser construidas por y para nosotras: nada sobre nosotras sin nosotras.

Reclamamos el derecho a una vida digna e integral y exigimos acceso real a pensiones y jubilaciones, sin eufemismos ni borramientos. Exigimos salud integral, que incluya salud física y mental, así como programas de educación sexual integral.

Reafirmamos que VIH indetectable es igual a intransmisible y exigimos el fin del estigma hacia las personas seropositivas y el acceso a atención integral.

Exigimos el reconocimiento de las neurodivergencias y el acceso a apoyos sin discriminación, así como el anticapacitismo como principio político y de política pública.

Reclamamos planes de vivienda como un derecho no negociable, porque la vivienda es la condición de posibilidad de todos los demás derechos.

Exigimos una educación libre, técnica y universitaria, sin discriminación, entendida como herramienta de autonomía y no como mecanismo de corrección de nuestras decisiones.

Nombramos a quienes históricamente quedan fuera si no las ponemos en el centro.

Las personas migrantes sin papeles enfrentan mayor vulnerabilización y exposición a abusos, por lo que exigimos garantías y protección integral.

Incluimos a las personas en situación de calle que sostienen su vida aun en condiciones extremas, a las compañeras en consumos problemáticos, frente a quienes exigimos políticas de reducción de riesgos como eje central. Exigimos inclusión real para las trabajadoras sexuales discas, reconocimiento y garantías de derechos para las personas privadas de libertad que ejercen trabajo sexual, y prioridad en las rutas de acceso a derechos y reparación para personas mayores y compañeras empobrecidas.

Denunciamos la violencia institucional y policial en todos los países y nombramos a la policía como cuerpo opresor y agresor. Exigimos que los crímenes de odio y la violencia policial no queden impunes y reclamamos acceso a la justicia sin barreras ni revictimización. Denunciamos que se nos ha cercenado el derecho a ejercer nuestros derechos y exigimos garantías efectivas para hacerlo.

Defendemos el territorio como el espacio donde se disputa nuestro cuerpo y nuestra vida colectiva. Denunciamos las políticas de “limpieza” del espacio público asociadas a macroproyectos y procesos de gentrificación que nos despojan y desplazan. Nuestro cuerpo es el primer territorio en disputa, y defender el territorio es defender la vida, la colectividad y las condiciones materiales para existir.

Reivindicamos todas las formas de trabajo sexual, incluyendo el trabajo digital, en plataformas, la creación de contenido y la pornografía, sin jerarquías ni estigmas internos. Lo digital y lo presencial no pueden separarse: la comunidad, la organización y el cuidado deben existir en ambos espacios. Denunciamos las violencias y abusos ejercidos por plataformas digitales y exigimos condiciones justas de pago, seguridad y reconocimiento.

Reafirmamos el arte puteril como una vía de acción política y transformación cultural: las historias de las putas las cuentan las putas, porque somos artistas de nuestra propia vida. Exigimos reconocimiento para las putas en la academia y la apertura real de estos espacios. Llamamos a implicar a los hombres putos, reconociendo los privilegios históricamente construidos sobre el trabajo y la vida de mujeres cis y trans.

Exigimos el reconocimiento de las familias sociales y elegidas, sin persecución hacia las familias biológicas o elegidas. Reclamamos que nuestras hijas, hijos y redes afectivas sean incluidas en la agenda de derechos y garantías. Nos hacemos un llamado sororo a sostener los contactos y las redes construidas en esta juntanza, a garantizar la continuidad organizativa, el apoyo mutuo y el cuidado colectivo.

Reconocemos y defendemos la vida, el territorio y los derechos de los pueblos originarios, afirmando su inclusión como parte fundamental de esta lucha.

Reafirmamos la necesidad de una unión internacional entre continentes, fortaleciendo los vínculos entre América Latina, el Pacífico Sur y el Sur de Asia.

Reconocemos contextos regionales específicos y urgentes, como el bloqueo económico a Cuba y la situación en Venezuela, y expresamos nuestro acompañamiento y solidaridad internacional.

Reafirmamos consignas y recordatorios que sostienen nuestra organización: los derechos integrales no son negociables; los homenajes deben ser en vida; rechazamos la “cuota puta” como forma de tokenismo; y asumimos el compromiso de sostener la perseverancia más allá de la motivación, para garantizar que la organización se mantenga viva en el tiempo.

Finalmente, en un acto de responsabilidad colectiva y compromiso político, afirmamos que este Manifiesto es, al mismo tiempo, una Declaración pública y viva.

No se trata únicamente de un documento de denuncia o de posicionamiento, sino de un compromiso compartido que interpela a los Estados, a los organismos internacionales, a los movimientos sociales y a la sociedad en su conjunto, pero también a nosotras mismas como sujeto político organizado.

Esta Declaración expresa nuestra voluntad de avanzar de manera articulada, más allá de esta Cumbre, en la defensa irrestricta de los derechos, la dignidad y la vida de las personas trabajadoras sexuales, y de sostener en el tiempo las alianzas, las luchas y las acciones necesarias para que lo aquí exigido se traduzca en transformaciones reales, duraderas y no reversibles, con independencia de los gobiernos de turno.

El retorno a la realidad y el fin de un oasis

¿Por qué hablo de la cumbre como si se tratase de un oasis? Además de ser una zona fértil en medio de un desierto, un oasis hace referencia a una tregua, un descanso y/o refugio en las vicisitudes3 de la vida. 

A pesar de la esperanza y la efervescencia que nos dejó esta cumbre, el retorno a nuestras cotidianidades no deja de ser un choque duro con la realidad. Sobre todo con el auge de la ultraderecha que afrontamos hoy en día. En Chile, por ejemplo, fue electo (precisamente en la víspera de la cumbre)  el Ultraconservador José Antonio Kast, quien asumirá el poder en marzo de este año, trayendo consigo un panorama profundamente adverso para las diversidades, las personas migrantes, las personas trans, la libertad de expresión (de las disidencias), los pueblos originarios, la integridad del territorio y, por supuesto, también para las trabajadoras sexuales.

Chile retrocede y elige la moral antes que la ética.

Sin ir más lejos, quien asumirá como Ministra de la Mujer y la Equidad de Género de Chile (designada por el presidente electo) es Judith Marín, una mujer evangélica ultraconservadora  y opositora a la vigente ley de aborto en tres causales (en casos de violación, inviabilidad fetal y peligro de vida de la madre)  evidentemente su agenda se opone a la regularización o legitimación del trabajo sexual. Aunque -como comenta la presidenta del sindicato independiente Ángela Lina- "tampoco es que el gobierno anterior haya reconocido el trabajo sexual como trabajo. La actual ministra, Antonia Orellana, tiene un discurso anti-proxenetismo y anti-trata, generalizando términos, igualando prostitución a trata de personas".

Ante la increpación del sindicato mediante cartas, la ministra reconoce el trabajo sexual como trabajo, pero no lo hace público ni concreta la reunión prometida a S.I.A.L5.

Aquí me parece importante hacer un paréntesis para entregar algo de contexto sobre quién será el próximo mandatario de Chile, sus raíces, lazos familiares y alianzas.

¿Hay una avanzada del fascismo o acaso es que nunca retrocedió del todo?

José Antonio Kast es hijo de Michael Martin Kast Schindele, un emigrante alemán que fue afiliado del partido nacionalsocialista y que se desempeñó como soldado de la Wehrmacht hasta 1945. En la posguerra, tras la derrota de la Alemania nazi, se instaló en Chile y fue colaborador activo del régimen militar del dictador Augusto Pinochet.

Aproximadamente 1.000 nazis emigraron a Chile como parte de una red de escape a Latinoamérica tras la caída del Tercer Reich con la ayuda del Vaticano, entre ellos seres como Paul Schäfer, fundador de Colonia Dignidad (asentamiento de colonos alemanes fundado en Chile en 1961; funcionó como centro clandestino de detención, tortura y fusilamiento durante la dictadura).

Pero no solo el padre de José Antonio fue colaborador del régimen militar, su hermano Michael R. Kast Rist, más conocido como Miguel Kast (nacido en Alemania y nacionalizado chileno), fue miembro de los Chicago Boys y también ministro de Estado y presidente del Banco Central durante la dictadura militar de Augusto Pinochet.

¿Y cómo es que el fascismo afecta a las trabajadoras sexuales?

Los movimientos políticos de este tipo, históricamente y en sus formas contemporáneas, tienden a tener un impacto represivo, disciplinario y estigmatizante sobre el trabajo sexual, aunque a menudo mantienen una hipocresía estructural donde la explotación sexual persiste, donde algunos pueden beneficiarse de la trata, abusar a diestra y siniestra y no ser llamados delincuentes ni tener represalia alguna. Mientras que el libre ejercicio del trabajo sexual es hostigado y penalizado, sobre todo en los espacios públicos.

Las más perseguidas serán siempre las compañeras que ejercen en la calle. Históricamente, estos regímenes imponen un orden moral estricto, la arquitectura hostil4 y una higienización bestial de la vía pública; esto se traduce en persecución, acoso policial y encarcelamiento de trabajadoras sexuales, clasificándolas como elementos antisociales o inmorales.

Desde el otro lado del charco también hay lodo

Paralelamente al cambio de gobierno en Chile, en Barcelona la aprobación de la nueva ordenanza cívica del 19 de diciembre entra en vigor este 15 de febrero, lo que significa una avanzada en la criminalización y control de los usos del espacio público, afectando directamente a vendedorxs ambulantes, niños y, por supuesto, mayor hostilidad para las trabajadoras sexuales de calle.

Como bien se dice en el Manifiesto de Menos prohibiciones, más derechos. Contra la Ordenanza de la Civilidad: “Mientras que las actividades económicas que producen toneladas de residuos y se benefician de la explotación intensiva de la ciudad tensan el territorio a través del hacinamiento, el aumento de los precios y el empobrecimiento de la vida comercial, resulta que los supuestos enemigos de la convivencia son los vendedores ambulantes, las trabajadoras sexuales, las personas en situación de calle, los grupos políticos que tienen las paredes como medio de comunicación o la niña que juega a la pelota”.

Y es que la ultraderecha siempre buscará la criminalización del pobre, de la otredad, de lo que no calce en sus estándares de decencia.

Desde las ordenanzas civiles a las ayudas sociales

A pesar de que en el Estado español la prostitución no está oficialmente regulada ni ilegalizada, el Ministerio de la Igualdad abrió (y ya cerró) una audiencia pública para alegaciones sobre un proceso para cambiar las bases de dos convocatorias de subvenciones para proyectos de investigación y sensibilización.

Entre los cambios propuestos está exigir que las entidades reconozcan expresamente la prostitución, la explotación sexual y la explotación reproductiva como formas de violencia contra las mujeres.

Es decir, que solo podrán acceder a esas ayudas quienes compartan ese marco conceptual, dejando fuera a organizaciones con miradas transfeministas, antipunitivistas, pro-derechos y antirracistas. 

Diversas entidades pro-derechos se organizaron y crearon un modelo de alegación ante la audiencia pública, el cual tenía plazo de presentación el 9 de enero.

¿Y ahora qué?

Ante lo desolador que parece el panorama… ¿Qué hacemos?

Mi consejo es organizarnos, informarnos, tejer redes, aprender a defendernos física y legalmente. Construyamos un oasis perenne en el que encontremos y demos refugio a otres. No olvidemos que la solidaridad puede ser nuestra mejor arma. 

¡Acércate a otras trabajadoras sexuales! ¡Afíliate o simpatiza con los sindicatos de tu zona! Si estás en Chile, estos son algunos de los sindicatos a los que te puedes acercar: Sindicato Ángela Lina6, Fundación Margen, Sindicato Amanda Jofre en Santiago, Sindicato Afrodita en Valparaíso y Mariposas Sin Fronteras en Antofagasta.

¡Cuidémonos mutuamente y no dejemos de gozar!

Referencias

*La autora de este texto ha decidido deliberadamente escribir el nombre de este país en minúscula.

  1. Autobús típico del noroccidente de América del Sur, particularmente Colombia.
  2. Según la RAE: dificultad, contrariedad, sinsabor, incidente, suceso, percance, contratiempo.
  3. Esta tendencia está habitualmente asociada como medio de repeler a las personas sin hogar, es una herramienta aporofóbica (rechazo sistémico de la pobreza y de los pobres) que reemplaza los espacios públicos por espacios comerciales o "pseudo-públicos" y fomenta una arquitectura "para aplicar divisiones sociales"
  4. Sindicato independiente de trabajadoras sexuales Ángela Lina.
  5. sialchile@proton.me, también puedes encontrarlas en Instagram como @sindicato.angelalina
Valentina del Panteón, A.K.A MariaBasura, (ella/elle/ellx), nacida en Antofagasta (Chile), es performer de Postporno, trabajadora sexual con enfoque en dominación y reparación anticolonial. Realizó estudios en Chile y en Argentina, recibiendo el grado de Licenciada en Artes Escénicas con mención en Actuación Teatral. Durante ese tiempo, Valentina comenzó a involucrarse performáticamente en las manifestaciones de los movimientos estudiantiles, feministas, proaborto y de diversidades sexuales en Chile con acciones directas y provocativas performances callejeras. Colaboró con figuras importantes de la escena disidente y performática chilena, como: Hija de Perra, Irina la loca y el cineasta Wincy Oyarce entre otres. También se convirtió en instructora/tallerista de danza-teatro, de pole dance teatral y de teatralidades alternativas. Luego de un grave accidente que le impidió utilizar su cuerpo durante un tiempo, tuvo que canalizar esas energías y se refugió en la lectura, encontrándose con el libro “Zoológicos Humanos” que expone la historia y fotografías de Selk´nam y Mapuches raptados y posteriormente exhibidos en las Exposiciones Coloniales en Europa. Esta investigación la llevó a escarbar oscuros hechos del pasado colonial y la conexión entre muchos hechos históricos y macabros que siguen sosteniendo y beneficiando al sistema capitalista e imperialista que se nos impone hoy. Al migrar a Europa, realizó un Postgrado en “Danza creativa y movimiento orgánico” en Madrid y Barcelona, durante su paso por Berlín se convirtió en realizadora audiovisual autodidacta e independiente, formando la colectiva Terrorismo Teatral Migrante junto a JorgeTheObscene, coterráneo suyo y también trabajador sexual. Juntos han creado y producido piezas teatrales y audiovisuales como Sed de Venganza, The culture of Looting y Fuck the Fascism, exponiendo una interesante perspectiva sobre porno capitalismo y colonización. Fuck the Fascism ha sido galardonado y exhibido en diversos festivales internacionales de renombre, como el PornFilmFestival Berlin; ha sido editado en versión foto libro por Golena y Mala Pécora edizzione en Roma, además de formar parte de la edición del 2020 de la Rolling Stone de Italia.