Las personas trans en trabajo sexual: entre el estigma, la elección y la búsqueda de libertad

Jan 7, 2026
Las personas trans en trabajo sexual: entre el estigma, la elección y la búsqueda de libertad
Photo by Jesús Boscán / Unsplash

En la actualidad, las personas trans que viven en Chile siguen ocupando una posición muy vulnerable a nivel social, marcada por la exclusión, el estigma y la desigualdad de oportunidades. Además, con la reciente elección de Antonio Karst como nuevo presidente del país, todo apunta a que la situación no cambiará. 

Ante este panorama y las dificultades que se presentan a nivel laboral, es habitual que el trabajo sexual aparezca como una fuente de ingresos para este colectivo históricamente marginado. Sin embargo, esta actividad ejercida en las sombras también está atravesada por prejuicios, tensiones morales y debates públicos no resueltos.

Así, la paradoja es evidente. Mientras la presencia de trabajadoras sexuales trans es muy visible en el mercado digital, y donde concentran una parte significativa de la demanda, como veremos más adelante, su realidad diaria continúa siendo poco comprendida y escasamente abordada. 

El mercado sexual trans en Chile: una mirada desde los datos

Aunque se trata de un mercado muy activo en Internet, son pocas las plataformas dispuestas a facilitar datos internos como los de SimpleEscort

En Chile, este directorio registra cerca de 1,1 millones de usuarios únicos al mes y con uno de los tiempos de navegación más altos en Latinoamérica, concretamente con 6 minutos y 22 segundos. Un nivel de permanencia que indica que los usuarios no acceden de forma impulsiva, sino que comparan perfiles de chicas de compañía, analizan opciones y toman decisiones informadas.

Asimismo, el uso de filtros por parte de los demandantes aporta una información clave para entender el mercado. El 56,3% de las búsquedas por género se orienta específicamente a perfiles de scorts trans chilenas, frente al 20,4% dirigido a mujeres cis y el 4,4% a hombres. Esta diferencia no puede interpretarse como una simple curiosidad puntual, sino como una clara preferencia que se mantiene en el tiempo.

Perspectiva desde la oferta digital de mujeres trans

Desde el lado de las anunciantes, actualmente hay cerca de 7.000 trabajadoras sexuales registradas, y la distribución por género muestra una clara mayoría de mujeres cis (95,1%), frente a una presencia minoritaria de personas trans (3,9%) y hombres (0,8%).

Por lo tanto, existe una sobredemanda estructural de travestis chilenas, pues el colectivo representa menos del 4 % de la oferta. Una desproporción que sugiere que, aunque el discurso social dominante sigue situándolos en la marginalidad, la proporción de interés no guarda relación directa con la proporción de oferta.

Estigma social y exclusión estructural, la realidad del colectivo trans

Para entender por qué el trabajo sexual aparece como una opción frecuente para mujeres trans en Chile hay que analizar el contexto social actual. Y es que diferentes informes y organizaciones de DD.HH coinciden en que las personas trans enfrentan altos niveles de discriminación laboral y dificultades persistentes para acceder a empleos formales y estables.

Según fuentes oficiales como la Subsecretaría de Derechos Humanos, hay documentadas barreras sistemáticas en procesos de contratación, asociadas a prejuicios sobre identidad de género, apariencia y supuesta “adecuación” a entornos laborales tradicionales. A esto se suman el acoso escolar que afecta a la trayectoria educativa, así como la expulsión temprana de espacios familiares, factores que reducen las posibilidades de inserción laboral posterior.

En el último informe elaborado por el MOVILH, también se señala de forma reiterada que las personas trans figuran entre los colectivos con mayores índices de discriminación y violencia simbólica en Chile. Unas dinámicas que no solo afectan la calidad de vida, sino que condicionan las opciones económicas disponibles. Y en este marco, el trabajo sexual emerge como una actividad accesible cuando otras alternativas están totalmente descartadas o bloqueadas.

El acceso al sistema sanitario, también condicionado 

Las desigualdades estructurales también se reflejan en el ámbito sanitario, pues las mujeres trans presentan una mayor vulnerabilidad frente al VIH y otras ITS. Una situación vinculada tanto a prácticas de riesgo como a barreras de acceso a servicios de salud integrales, según diferentes estudios del Ministerio de Salud de Chile y de ONUSIDA. Asimismo, la discriminación en centros de salud, la falta de formación específica del personal sanitario y el miedo a la estigmatización actúan como obstáculos adicionales, una situación que se replica en países como México y su sistema sanitario

Entonces, ¿qué ofrece el trabajo sexual digital para las personas trans? 

Sin duda, plataformas como SimpleEscort han redefinido el mercado sexual trans en Chile, pues al eliminar cualquier intermediario, facilitan una relación directa entre clientes y anunciantes, permitiendo a las trabajadoras construir y promocionar una identidad profesional y gestionar su actividad con mayor independencia.

En términos de seguridad, el entorno digital también introduce cambios relevantes. Frente al trabajo callejero, anunciarse online permite un mayor control sobre horarios, selección de clientes y condiciones de encuentro. Sin embargo, no elimina los riesgos asociados a la violencia o el acoso, sino que los transforma.

Asimismo, desde una perspectiva económica, el trabajo sexual para las mujeres trans también funciona como un espacio de cierta independencia en un mercado laboral que continúa excluyendo sistemáticamente a este colectivo. La posibilidad de fijar tarifas, autogestionarse y decidir cómo mostrarse redefine la relación con el trabajo, acercándola a formas de autoempleo.

Así, los datos sobre la demanda expuestos anteriormente muestran que este colectivo ocupa una posición relevante dentro del mercado sexual online. Una constatación que obliga a cuestionar narrativas que reducen el trabajo sexual trans exclusivamente a la victimización, sin atender a las dinámicas reales del mercado y la autonomía económica que ofrece.

¿Elección, falta de alternativas o ambas cosas? Cuando los datos contradicen el estigma

El debate actual sobre si el trabajo sexual trans es una elección o una consecuencia de la exclusión se plantea desde un punto de vista simplificado. Por un lado, los indicadores de discriminación laboral y educativa muestran que muchas mujeres trans acceden al trabajo sexual en un contexto de opciones restringidas. Por otro, la estabilidad de la demanda y la capacidad de generar ingresos de forma autónoma explican por qué esta actividad puede mantenerse.

Sin embargo, los datos facilitados en este artículo muestran que la digitalización amplía este margen de ambivalencia. Las plataformas online permiten gestionar horarios, clientes, precios y límites, ofreciendo una forma de autogestión y de control que no existe en otros entornos laborales precarios. Sin embargo, esta autonomía sigue operando dentro de un marco condicionado por el estigma social y la falta de reconocimiento legal.

Además, el análisis basado en datos de Simple Escort e informes institucionales pone de relieve una contradicción persistente. El consumo de servicios ofrecidos por mujeres trans es elevado, estable y visible en el entorno digital. Sin embargo, este reconocimiento práctico no se traduce en aceptación social ni en igualdad de derechos.

Por lo tanto, se podría concluir que el trabajo sexual trans en Chile no es marginal en términos de demanda, aunque siga siéndolo en la opinión pública y en las políticas de inclusión laboral.