“Tráeme la noche”: el despliegue de una vida entre el asedio y la belleza

Feb 23, 2026
“Tráeme la noche”: el despliegue de una vida entre el asedio y la belleza
Portada libro "Tráeme la noche" (Editorial Los Perros Románticos, 2025)

Pocas veces nos encontramos con libros del género policial cuya temática principal gira en torno a sectores históricamente marginados y vulnerables, como la comunidad LGBTQ+, sin sucumbir a estereotipos o caricaturas. “Tráeme la noche” de Andrea Calvo Cruz (Santiago, 1981) logra sortear con éxito los lugares comunes, ofreciendo una mirada que rescata la complejidad humana por encima del estigma. Del estigma a pesar de la tragedia: la matanza en un club nocturno donde un crimen de odio enluta lo que debió ser la coronación de la Mejor Transformista de Chile, precisamente en medio de las celebraciones de la “Semana del Orgullo”.

Así las cosas, la novela publicada por Los Perros Románticos en 2025 se aleja del tropo conocido como “Bury Your Gays”—recurso donde las disidencias sexuales y de género solo existen para sufrir o morir en función de la motivación de un protagonista heterosexual— (Zorrilla, 2023). Aquí, el desarrollo narrativo se construye desde una tragedia abordada con respeto, densidad y dimensión política. La violencia no funciona como un simple combustible para la trama, sino como una cartografía crítica de la vulnerabilidad sistémica.

Allí donde solo hay individualidades victimizadas, emergen colectivos y ejercicios comunitarios que contravienen la norma oficial. Se trata de una cultura periférica y subalterna que genera sus propios mecanismos de defensa. En la novela, esto se materializa en el “Gremio de las Lentejuelas”, una organización que opera como una red de apoyo mutuo para “informar, avisar e incluso prevenir situaciones riesgosas” (Calvo, 2025, p. 57). La desconfianza hacia el “afuera” es evidente y se ejemplifica en el siguiente pasaje:

“Le molestó la presencia de periodistas y las cámaras de los canales de televisión. Eran ojos intrusos escudriñando el dolor, mostrándolo con impudicia en los paneles de los matinales” (Calvo, 2025, p.56).

La precisión geográfica de Calvo no es meramente descriptiva. Al situar el Club Cleopatra en el Santiago centro —específicamente en la calle Dieciocho, a pasos de la Alameda y de zonas de alta movilidad nocturna y comercio sexual—, la autora mapea una periferia invisible que late en pleno centro neurálgico de la capital. Es en esa madrugada cuando la ciudad oficial duerme y el crimen acontece. Pero más allá de la estadística, hay una vivencia descarnada para los que habitan la noche.

La noche, de este modo, trasciende la hipérbole de la fiesta, la ilegalidad o el vicio; es, ante todo, territorio de trabajo y refugio donde diversas existencias se despliegan con sus propios claroscuros. Es en esa dureza donde germinan vínculos, ansias y prácticas colectivas: “La noche, niñas, la noche siempre ha sido nuestra; no aflojen, abran los ojos y recuerden que en ´Sicilia, las mujeres son más peligrosas que las escopetas´” (Calvo, 2025, p. 58).

El comisario Estrada y la ética del dolor

La novedad narrativa recae en uno de los protagonistas, el comisario Estrada (PDI), un hombre rudo que carga con una oscuridad propia: el dolor de un hijo asesinado, Juanjo, cuya muerte sigue en la impunidad. Estrada es un sujeto moldeado por lo que sabe; es consciente de los tentáculos del poder que alcanzan las más altas esferas, y es precisamente ese conocimiento el que le permite transitar entre las autoridades y el “bajo mundo”.

Desde esta experiencia vital, Estrada se distancia de la praxis policial hegemónica. Al evitar juzgar a quienes habitan el Club Cleopatra, les otorga una dignidad que tanto el sensacionalismo mediático como las instituciones suelen arrebatarles. Su mirada no busca disciplinar ni condenar, sino comprender las capas de humanidad que subyacen en un entorno diseñado para ser invisible.

La empatía nace de un vínculo profundo: Juanjo, su hijo, también transformista, fue el aprendiz de Alfredo. A través de ese recuerdo, Estrada y Alfredo forjan una amistad desde la otredad, construyendo un puente que implica al otro en toda su espesura. Como bien describe la novela, son “amigos que comparten un corazón roto” (Calvo, 2025, p. 22); tan diferentes en sus mundos, pero tan iguales en su duelo. Esta dinámica se extiende a Bastián, el hijo adoptivo de Alfredo, a quien Estrada decide proteger tras el asesinato de su padre. En este acto, se activa en Estrada un profundo deseo de cuidado que actúa como un espejo de su propia tragedia, recordándole a su hijo Juanjo, también asesinado, y transmutando su pérdida en un compromiso vital por el otro.

Alfredo/ Ornella

En el centro del libro habita Alfredo, quien al caer el sol se transforma en Ornella: una diosa italiana “de fantasías toscanas y curvas maledettas”; una diva extraordinaria, talentosa y estelar. Esta metamorfosis es un rito de paso; la materialización del deseo y la construcción de una identidad propia frente a un exterior hostil, corporizado en la violencia cotidiana de la burla, la vergüenza y el golpe. La transición no opera como un mero disfraz, sino como la posibilidad de una bifurcación: un territorio donde cohabitan el hombre bajo la luz del día y la diva al amparo de la noche. El transformista navega en esa zona de ambigüedad, desafiando las normas sociales que pretenden fijar identidades legales y ubicaciones socioculturales estáticas.

Sabemos, de entrada, que Alfredo es una de las víctimas de la matanza en el Club Cleopatra; pero es mucho más que un nombre en un expediente. Es, en primer término, una vida que se desarrolla ante los lectores. Su trayectoria está marcada por la dualidad de la clase y la subsistencia: de día, su trabajo como auxiliar de aseo en un club de campo —labor que desempeña hace diez años— le permite cubrir apenas los gastos básicos y mantener su hogar en la Villa Colón Oriente. Por la noche, cuando el rigor de la limpieza cede paso a la elegancia, emerge el brillo, las lentejuelas y el reconocimiento público. Es en ese tránsito donde se recupera la agencia sobre el propio cuerpo. Como bien recuerda el personaje: “Y así fue como el mariconcito del barrio se transformó en un cola duro y matón, para florecer en las noches como una diosa italiana” (Calvo, 2025, p. 24).

El lazo que Alfredo teje con Bastián es uno de los puntos más conmovedores de la novela. Bastián, hijo de un vecino y capo narco a quien Alfredo acogió y cuidó como propio durante nueve años, representa la paternidad elegida. Alfredo no solo le brinda un hogar, sino que construye su autoestima frente a un mundo que lo margina; el recuerdo de Bastián lo devuelve siempre a ese mantra de fortaleza que Alfredo le grabó a fuego, rescatando las mismas palabras que su madre fallecida le decía con cariño: “Soy valiente, soy especial y valgo mucho”.

En un entorno diseñado para la soledad y el desconsuelo, donde el extravío es la ruta más tentadora, el cuidado opera como un acto de resistencia. Al criar a Bastián desde el amor, la contención y el humor, Alfredo desafía el destino de abandono que la sociedad ha trazado para los cuerpos como los suyos. Esta “paternidad de trinchera” demuestra que, incluso bajo el asedio de la violencia, la ternura es capaz de fundar un territorio seguro: una entereza que sobrevive, incluso, a la propia muerte.

Una hermandad de brillo a lo Corleone

La Familia Corleone conforma la familia elegida de Alfredo, una comunidad que adopta no solo el nombre, sino el sello estético y el código de lealtad de la película El Padrino para cimentar lazos definidos por la amistad profunda y la vivencia compartida por sobre la biología. En el seno de esta hermandad, donde conviven Alfredo, Moni y Carlos —u Ornella, Mónica y Gina en su faceta artística—, el protagonista encuentra el cobijo necesario para expresar sus miedos y expectativas junto a quienes ejercen el arte de la transformación. Esta unidad, custodiada por el recuerdo de la difunta mamma Sophia, se mantiene cohesionada por el talento y una búsqueda incansable de la corona que trasciende el espectáculo.

Esta forma de organización, según relata el personaje de Carlos/Gina, responde a una necesidad de supervivencia en la que la vida de la “chiquillada gay y trans” encontraba alivio al agruparse bajo un apellido y un concepto común. Al “aclanarse” y conformar familias lideradas por figuras matriarcales o patriarcales, estas comunidades lograban transformar la precariedad en una estructura sólida de apoyo mutuo. Como se describe en la novela, la Casa o Familia funcionaba como una red de seguridad que garantizaba a sus miembros “un techo donde llegar, comida segura y, lo más importante: amor, cariño y contención de hogar” (Calvo, 2025, p. 177).

Como toda organización familiar, esta se erige sobre una estricta jerarquía de supervivencia; una dinastía que entiende la belleza no como un lujo, sino como una armadura y un código de valores. Así lo sentencia la matriarca, ya fallecida: “Si quieres traer grandeza a esta dinastía y convertirte en una regina, da lo mismo que Alfredo no tenga plata, no tenga estudios; si Ornella es signora, una diva elegante que derrocha encanto donde quiera que vaya, el mundo la verá así. Nunca olvides que en la pobreza no hay belleza” (Calvo, 2025, p. 27).

La voz del doble

Calvo utiliza jergas que vuelven reconocibles las identidades de sus personajes, especialmente de las Legendarias. El uso de las frases en italiano no es azaroso; refleja el lenguaje de la moda y la sofisticación, una marca de distinción que eleva el oficio del transformismo.

Es aquí donde la autora marca una diferencia fundamental: la voz de estas divas del espectáculo opera como la voz del doble, un registro que se distancia del habla cotidiana para adentrarnos en un mundo vibrante y subterráneo. Un verdadero universo de legados, coronas, maquillaje y sedas; una estética del espectáculo y el éxtasis. Esta amalgama otorga a la narración una autenticidad propia, permitiendo que la voz de sus protagonistas suene, al mismo tiempo, cercana y resistente; como si el brillo de la pasarela fuera el único dialecto capaz de nombrar su libertad.

Cuerpos que resisten

“Tráeme la noche” no es solo un libro de temática LGBTQ+; es una invitación a mirar la crudeza de un género policial emparentado con los vicios del sistema y las tramas de poder. En este escenario, la humanidad suele quedar traslapada, invisibilizada por la burocracia del crimen; sin embargo, es en ese traslape donde reside lo significativo. A través de la historia de Alfredo y las Legendarias, emergen cuerpos que reclaman el derecho al placer, al trabajo y a la autonomía, alzándose con firmeza más allá de los condicionamientos sociales, los asedios y los estigmas que pretenden reducirlos.

Referencias Bibliográficas

Calvo, A. (2025). Tráeme la noche. Santiago. Los Perros Románticos.

Zorrilla, M. (2023, 10 de julio). El tropo "Bury your gays" les arrebató a las personas queer el derecho a tener un final feliz y convirtió la representación LGTBIQ+ en una tragedia sistemática. Espinof. https://www.espinof.com/divulgacion/tropo-bury-your-gays-les-arrebato-a-personas-queer-derecho-a-tener-final-feliz-convirtio-representacion-lgtbiq-tragedia-sistematica

Francisco Simón Marín Naritelli (Talca, Chile, 1986) es un Periodista Magíster en Comunicación Política de la U. de Chile, y doctorando en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid. Autor del poemario "Otoño" (Piélago, 2014), el ensayo de investigación "Las batallas por la Alameda. Arteria del Chile demoliberal" (2014), la novela "Desaparecer" (2015) y el libro de cuentos "Interior con ceniza" (2018), estos tres últimos por Ceibo Ediciones. También formó parte de la antología de cuentos "Todo se derrumbó"(Santiago: Ander, 2018). En 2019 publicó el volumen experimental "El perfecto transitivo" y, en 2021, el poemario "Aguante!", ambos con Filacteria. Su último libro es la novela "La sangre que corre por sus venas" (Amuleto, 2024). Exdirector del diario Cine y Literatura (2017-2020), ha escrito en medios como El Dínamo, La Hora y Ojo en Tinta, siendo crítico literario habitual en El Mostrador y radio Bío-Bío. Participó, en octubre de 2020, en la Segunda Feria Internacional del Libro de la ciudad de Nueva York (FILNYC). Entre 2020 y 2023 asistió al taller literario de Gonzalo Contreras, y actualmente se desempeña como profesor de Periodismo en la Universidad Nacional Andrés Bello (UNAB).