"Soy actriz, profesora de historia y puta": la historia detrás de la frase que sacudió un móvil televisivo

Jun 15, 2026
"Soy actriz, profesora de historia y puta": la historia detrás de la frase que sacudió un móvil televisivo

La viralización suele ser un territorio extraño. A veces una frase se vuelve masiva por accidente y termina diciendo mucho más de la sociedad que de quien la pronunció.

Eso ocurrió cuando Calipso Irupé Guido Ondarts Nuguer apareció en un móvil de televisión y, después de cuestionar la situación económica, respondió a qué se dedicaba. La secuencia ocurrió durante una cobertura del canal de noticias C5N sobre el aumento del transporte público. El graf decía: “El tren aumentará 89% en 5 meses”. 

Datos News on Instagram: ”🔵 Momento televisivo viral: un joven fue consultado en la calle sobre el aumento del boleto de colectivo y lanzó una fuerte crítica política en plena nota con C5N. Pero el momento más inesperado llegó después, cuando reveló a qué se dedicaba. “Soy actriz, profesora de Historia y p****”, respondió ante la sorpresa del cronista, en un fragmento que rápidamente se volvió tendencia en redes sociales. #datosnews”
450 likes, 108 comments - datosnewstv on May 12, 2026: ”🔵 Momento televisivo viral: un joven fue consultado en la calle sobre el aumento del boleto de colectivo y lanzó una fuerte crítica política en plena nota con C5N. Pero el momento más inesperado llegó después, cuando reveló a qué se dedicaba. “Soy actriz, profesora de Historia y p****”, respondió ante la sorpresa del cronista, en un fragmento que rápidamente se volvió tendencia en redes sociales. #datosnews”.

¿Sabías que aumenta el colectivo, el tren y el subte?, le preguntó el cronista en plena calle, ¿Qué pensás? 

Creo que no es más que la terminación de un proceso de decadencia que está viviendo la Argentina hace dos o tres años. Lo que pasa que la memoria histórica de la gente es muy frágil…

¿A qué te dedicás? 

Soy actriz, profesora de historia y puta, en mis tiempos libres.

El intercambio duró apenas unos segundos, pero rápidamente se multiplicó en redes sociales. Hubo quienes celebraron la naturalidad con la que nombró el trabajo sexual, quienes cuestionaron sus palabras y quienes encontraron en esa respuesta una discusión más profunda sobre los prejuicios que todavía existen alrededor de ciertos trabajos, cuerpos e identidades.

Calipso es artista, dramaturga, guionista, escritora y profesora de teatro e historia nacida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Autora de la novela El desierto de las mariposas, Calipso desarrolla una vida atravesada por la creación artística, la reflexión política y la exploración de los vínculos humanos. Además es docente del nivel secundario en escuelas públicas y privadas y se desempeña como investigadora del CONICET. Su recorrido combina el arte, la educación, la investigación y el activismo, ámbitos que lejos de aparecer separados dialogan constantemente en su forma de pensar el presente.

En diálogo con SimpleMedia, proyecto editorial de SimpleEscort, habló sobre la situación social y cultural de la Argentina, el lugar de la educación, las transformaciones de las juventudes, los debates en torno al trabajo sexual y las formas de construir comunidad en tiempos de fragmentación.

Arte, educación y política 

Como persona que habita el arte y la enseñanza, ¿qué pensás del momento que vive la Argentina en relación al clima social en general?

Como nos gobierna un presidente (Javier Milei) que toma medidas de corte neoliberal, las existencias están cada día más precarizadas. Vivimos cada día el minuto a minuto, el segundo a segundo, y esto lleva al empobrecimiento del espíritu y del tiempo libre para poder crear y gestar nuevas obras de arte.

Al estar precarizadas las existencias, uno para mantenerse necesita más de un trabajo. Se crea el pluriempleo y esto afecta a que, por el poco tiempo libre que tenemos, no podamos darnos un espacio de exploración, porque todos están quemados por la matriz. Estamos asistiendo a un proceso de empobrecimiento del arte en general y de sus condiciones materiales de producción.

Según tu registro memorístico y experiencial, ¿qué pensás que cambió respecto a otros momentos históricos?

La decadencia de la Argentina se viene arrastrando desde hace décadas. Desde 1976, cuando inició la dictadura cívico-militar, hubo un gran desmantelamiento del aparato público, privatización de empresas y una descolectivización de la vida pública que en los años ‘90 se vio agravada por las políticas neoliberales del gobierno de Carlos Menem.

Eso generó una crisis de pertenencia para la clase trabajadora y los sectores populares, lo que los obligó, ante una retirada del Estado, a buscar sentido de pertenencia en identidades minoritarias, como los movimientos ecologistas o el colectivo LGBTIQ+. Digo "minoritarias" en el sentido que le da (el autor) Paul Preciado a la palabra minoridad: personas que son minorizadas por ocupar lugares de lo ajeno dentro de la estructura simbólica del patriarcado.

Después vino el kirchnerismo que, si bien logró un montón de conquistas simbólicas y dio una lucha importante por recuperar los ideales de los desaparecidos en la década del 70, tuvo una batalla cultural y económica que no dio a fondo. Néstor Kirchner pudo tomar algunas políticas redistributivas porque había un precio alto de los commodities, pero hacia el gobierno de Cristina Kirchner esos precios bajaron y se terminó esa redistribución.

Luego vino el desastre económico con los gobiernos de Mauricio Macri, Alberto Fernández y Javier Milei, que volvieron a endeudar al país.

Un factor que se mantiene inalterable en todos estos gobiernos, sean peronistas o no, es que ninguno llevó adelante una reforma social del Estado para terminar con las prácticas de precarización laboral que el propio Estado tiene con sus trabajadores. Esto es una deuda histórica y urgente.

Mural of a dancing woman above two abstract human sculptures.
Photo by Mariano Baraldi / Unsplash

¿Cómo ves a la juventud en general respecto a la política?

Es una juventud muy interesante por su nivel de contradicción. Por un lado, está muy avanzada en términos de alfabetización tecnológica. Sabe manejar muy bien los medios digitales y las funciones ejecutivas asociadas a ellos.

Pero esto también trae el deterioro de ciertas capacidades que antes estaban más en boga en la juventud, como tener pensamiento crítico, vincular conocimientos entre sí y parir conocimientos nuevos.

Hoy en día estamos en riesgo de que las juventudes se vuelvan archivadoras de datos: acumularlos, pero no saber procesarlos. Lo digo en el sentido profundo de que eso que estoy leyendo haga un proceso en mí, me modifique, me cambie.

Historia, educación y ESI

Hace cuánto sos docente de historia? ¿En qué espacios trabajás?

Desde 2017. Trabajé en instituciones secundarias públicas y privadas. También di clases de Historia del Cine Chileno en la UBA. Además, soy becaria del CONICET.

¿Qué representa la historia para vos?

Quien no revisa su pasado está condenado a cometer los mismos errores en el futuro. Y, a diferencia de la idea lineal del tiempo, creo en el tiempo continuo, en la coexistencia de los tiempos, como una ola que se rompe y cuya agua nunca deja de esparcirse en el presente.

Hay que pensar cómo se tejen los relatos históricos y preguntarse qué otros relatos o tradiciones populares están siendo ocultados o eclipsados detrás de determinados relatos dominantes.

La educación aparece de manera recurrente en las reflexiones de Calipso. Dentro de ese universo, la ley de Educación Sexual Integral ocupa un lugar central por su potencial para ampliar derechos, habilitar preguntas y acompañar procesos de autoconocimiento. 

¿Qué lugar le asignas a la Educación Sexual Integral hoy?

La ESI tiene una gran importancia porque gracias a ella uno puede empezar a entender su cuerpo. El cuerpo siempre fue la gran forclusión de la escuela, tanto desde el lado emocional como físico.

La escuela se creó a fines del siglo XIX, en una Argentina que buscaba homogeneizar a una masa de inmigrantes que venían con ideas socialistas del otro lado del mar. La escuela y la Iglesia funcionaron como una máquina de adoctrinamiento. Cuando aparecía el cuerpo en la escuela era a través de la educación física, que deriva de la educación militar.

La ESI es fundamental porque permite comprender el propio cuerpo, algo que históricamente estuvo ausente en la escuela.

La institución escolar nació con una fuerte impronta disciplinadora. La ESI puede funcionar como un espejo que permita conocerse, explorar el cuerpo, comprender las emociones y romper con los tabúes vinculados a la sexualidad.

A bunch of buttons with different symbols on them
Photo by Marek Studzinski / Unsplash

¿Qué observas hoy en la sociedad respecto a la diversidad sexual y de género?

A veces existe el riesgo de que estos temas se banalicen o queden reducidos a una especie de "bandera progre" para mostrar hacia afuera. Pero la verdadera transformación en materia de género ocurre cuando esas discusiones interpelan la vida personal y los propios modos de pensar. No se trata solamente de aceptar la diversidad en los demás, sino también de preguntarse qué pasa con nuestro mundo interior, con nuestros prejuicios, nuestros deseos y nuestras formas de vincularnos.

En ese sentido, la interseccionalidad es una herramienta fundamental. El desafío es lograr que las juventudes comprendan que ser gay, lesbiana, trans o bisexual no es una identidad que se visibiliza únicamente durante una marcha o en el Día del Orgullo, sino una experiencia que atraviesa la vida cotidiana.

También es importante entender que no todas las experiencias son iguales. Las condiciones materiales, el territorio, la clase social, el género, la racialización y otros factores generan realidades muy distintas. No vive las mismas situaciones una mujer lesbiana “negra” del barrio Constitución que una mujer “blanca” del barrio Pilar que coquetea con otras mujeres. Hay múltiples dimensiones que se entrecruzan y que debemos aprender a reconocer para comprender verdaderamente la diversidad y las desigualdades.

¿Qué responsabilidad y posibilidades creés que tiene la escuela hoy?

La escuela hoy cumple muchas funciones sociales que exceden ampliamente la tarea pedagógica. No sólo educa, sino que también alimenta, contiene y acompaña. En muchos casos atiende problemáticas emocionales, familiares y sociales que atraviesan a las infancias y juventudes.

Al mismo tiempo, creo que es necesario animarse a pensar modelos superadores de la escuela tal como la conocemos. Modelos en los que el deseo, los intereses y las búsquedas de los estudiantes tengan un lugar más relevante a lo largo de toda la trayectoria educativa. Esto también implica revisar críticamente qué conocimientos consideramos obligatorios y por qué.

La escuela debería ofrecer una formación general que amplíe horizontes y brinde herramientas para comprender el mundo, pero también tendría que ser un espacio donde las personas puedan explorarse a sí mismas, descubrir intereses, formular preguntas y construir proyectos propios. 

Trabajo sexual, moralidad y regulación

¿Por qué creés que históricamente las trabajadoras sexuales fueron empujadas a lugares de marginalidad, estigmatización o invisibilización?

El trabajo sexual crece en tiempos de crisis. Las crisis, como salida desgraciada, tienen la capacidad de hacernos cambiar nuestros campos de posibilidades. Una de las profesiones más antiguas de la humanidad es muy digna siempre que sea elegida; cuando es por obligación o necesidad, hay un problema.

Históricamente, las trabajadoras sexuales fueron marginadas porque ponen en el centro de la escena el gran objeto problemático de la cultura occidental: el cuerpo. Todo el tiempo la sociedad intenta dominar el cuerpo, sus impulsos y sus desvaríos.

Por eso muchas veces el trabajo sexual está vinculado, en el inconsciente colectivo, al trabajo actoral, porque el actor pone en escena el cuerpo. El actor fue una figura problemática por su exposición pública desde la Antigua Grecia.

Lo dice Jacques Rancière en El reparto de lo sensible, cuando comenta que la figura del actor y la de la prostituta fueron estigmatizadas porque hacen público el principio privado del trabajo y, de esa manera, desorganizan las jerarquías internas de la polis.

Por eso genera tanto rechazo el trabajo sexual: porque hace públicas las pulsiones que el catolicismo nos obligó a volver privadas.

Hebert Marcuse también dice que el capitalismo opera sobre los cuerpos instaurando una jornada laboral muy opresiva, donde el erotismo es totalmente marginado de la vida laboral porque no podés tener un cuerpo erótico. Esa operación se completa concentrando el erotismo en los órganos, en el pene y la vagina, y es una forma de deserotizar los cuerpos y matarlos en vida.

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Photo by Emiliano Bar / Unsplash

¿Cómo fue tu acercamiento al mundo del trabajo sexual?

Tuve pocas experiencias, pero fueron muy reveladoras. Fue algo personal e incipiente, atravesado por distintos tipos de encuentros y aprendizajes.

Hay mucho debate sobre cómo regular el acceso al contenido adulto sin perjudicar a quienes trabajan produciendo ese contenido. ¿Qué rol debería tener el Estado?

El Estado debe regular el trabajo sexual, primero teniendo un registro de los consumidores y de los circuitos en los que se realiza. Siempre que legalizás una práctica, acribillás el negocio que implica la prohibición y todas las mediaciones que vienen aparejadas con ella.

El Estado debería tomar cartas en el asunto, aunque falta años luz para eso, porque primero hay que vencer una gran muralla moral que existe dentro de la sociedad respecto del trabajo sexual. Todavía no se lo piensa como un trabajo tan válido como cualquier otro, que consiste simplemente en darle placer a otra persona en un encuentro. ¿Por qué estaría mal pagar por eso?

El feminismo tiene debates muy polarizados respecto al trabajo sexual. ¿Cómo vivís esas discusiones?

Yo estoy a favor de regular el trabajo sexual, porque explotación corporal hay en la gran mayoría de los trabajos. No sé qué diferencia hay entre ser cajera de un supermercado y que te exploten durante ocho horas, o ser trabajadora sexual.

Mientras siga operando el capitalismo, hay que regular el trabajo sexual, porque si no las trabajadoras quedan muy expuestas a la trata de personas o a que los proxenetas las manejen como mercancías dentro de circuitos cerrados. Entonces el Estado tiene que intervenir y legalizar el trabajo sexual.

La viralización inesperada

Quizás parte de la repercusión que generó Calipso tenga que ver con la dificultad que todavía existe para pensar identidades complejas. En una época donde se espera que las personas puedan definirse con una sola etiqueta, la convivencia entre el arte, la docencia, la investigación y el trabajo sexual desafía categorías muy arraigadas. Lejos de ser una contradicción, para ella esas experiencias forman parte de una misma búsqueda.

¿Cómo conviven en vos la docente, la actriz y la trabajadora sexual? ¿Sentís que esos mundos dialogan o chocan?

Fue un proceso. En esta sociedad de especialistas e hiperespecialistas, querer reivindicar un modelo de ser humano universal, como el que existía durante el Renacimiento, es muy complejo. Pienso, por ejemplo, en Leonardo da Vinci, que sabía de pintura, de máquinas voladoras y hasta de máquinas de tortura.

Hoy vivimos en una sociedad que te obliga a la sobreidentificación con una única parte de tu identidad. Yo soy trabajadora sexual, puta, promiscua, muy lectora, sensible, me encanta investigar, y tengo un montón de aristas más. Todo eso conforma un abanico de posibilidades, y me parece algo hermoso.

A raíz de tu exposición mediática reciente, ¿Qué sentiste? ¿Qué tipo de mensajes recibiste?

Fue un gran cúmulo de sensaciones. Por un lado aparecieron los haters libertarios, a los que decidí no prestarles demasiada atención. Y por otro lado llegaron muchísimos mensajes de cariño.

Pasé a tener más de once mil seguidores y todavía estoy aprendiendo cómo gestionar la viralización, qué sentido darle y qué aspectos de mi vida quiero exponer públicamente.

¿Qué cosas te generan esperanza hoy?

La gente honesta. Las personas que logran atravesar sus propias barreras y encontrarse genuinamente con los demás.

También me conmueve la inocencia entendida como la capacidad de nacer a cada instante.

La esperanza me interesa cuando es crítica, cuando no resigna el futuro, pero tampoco cae en un optimismo ingenuo ni en un pesimismo paralizante.

Biodanza, comunidad y educación biocéntrica

Además de su recorrido artístico, académico y docente, Calipso participa activamente en experiencias vinculadas a la biodanza y a la educación biocéntrica, una perspectiva que propone colocar la vida y los vínculos humanos en el centro de los procesos educativos, afectivos y comunitarios.

Lejos de pensar la biodanza únicamente como una práctica corporal o recreativa, la entiende como una herramienta de transformación subjetiva y colectiva. En distintas entrevistas y espacios de formación, define a la biodanza como un territorio donde el movimiento, la música, la afectividad y el encuentro permiten reconstruir formas de sensibilidad que muchas veces quedan deterioradas por la lógica productivista contemporánea.

La educación biocéntrica, inspirada en los desarrollos del psicólogo y antropólogo chileno Rolando Toro, parte del llamado “principio biocéntrico”: la idea de que toda organización social, educativa y cultural debería estructurarse en función del cuidado y la preservación de la vida. Desde esa mirada, el aprendizaje no ocurre solamente a través de lo intelectual o cognitivo, sino también mediante la emoción, la percepción, el cuerpo, la intuición y la experiencia compartida.

En ese sentido, Calipso suele insistir en la necesidad de recuperar dimensiones afectivas y comunitarias que, según plantea, fueron debilitadas por una cultura atravesada por el individualismo, la hiperproductividad y la fragmentación de los vínculos. La biodanza aparece entonces no sólo como una práctica artística o expresiva, sino también como una forma de reconstruir el encuentro humano, habilitar la escucha y volver a conectar con el deseo, la ternura y la presencia corporal.

Actualmente forma parte de ABRE, una asociación civil sin fines de lucro dedicada a la educación biocéntrica y a la generación de espacios de formación y construcción colectiva. Allí se impulsan propuestas vinculadas al arte, la educación emocional, la grupalidad, la reflexión crítica y el trabajo comunitario desde una perspectiva integral de la experiencia humana.

Dentro de ese recorrido, la grupalidad ocupa un lugar central. En línea con los principios de la educación biocéntrica, Calipso piensa los espacios colectivos no sólo como ámbitos de aprendizaje, sino también como experiencias capaces de producir transformación subjetiva y social. La posibilidad de encontrarse con otros desde la sensibilidad, el movimiento y la escucha aparece como una respuesta posible frente a formas de vida cada vez más aisladas y aceleradas.

En tiempos donde las formas de encuentro parecen cada vez más amenazadas por la precarización de la vida cotidiana y la fragmentación social, su apuesta pasa por reconstruir comunidad a través del arte, el cuerpo, la educación y la experiencia compartida.

Mauricio Amaya es periodista argentino especializado en actualidad política, cultural y social. Editor periodístico del Diario La Unión, cuarto más antiguo de la Argentina y de trascendencia en el territorio bonaerense. Divulgador tanto de noticias locales y personajes barriales, como de aquellas de relevancia científica e interés mediático. También, docente universitario y de nivel secundario de comunicación, cultura y consumo, con especializaciones en Educación con Imágenes y Educación Ambiental. Y Maestrando en Comunicación, con una línea de estudio centrada en masculinidades, edades y autonomías.